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Ciudades modulares: más allá de la separación rural-urbana

por John Friedmann.

Tomado de Environment and Urbanization

Resumen:

Este trabajo describe como los distritos "agropolitanos", centralizados, y autogebernados podrían desarrollarse con una alta densidad rural o en áreas peri-urbanas para elevar los niveles de vida e incrementar las oportunidades de empleo de la zona. También deben de preservar la integridad de las casas y de las comunidades, así reduciendo la escala de migración a las ciudades y los costos sociales que la mayoría de los migrantes enfrentan en las ciudades.

La pregunta es: ¿qué ciudades debemos escoger para ser construidas? No quiero hacer implícito que somos totalmente libres de escoger. La historia, la cultura y las fuerzas estructurales de la economía global deben ser consideradas. Pero dadas estas limitantes, ¿cuáles son las opciones de políticas públicas para la construcción de las ciudades?

Una cuestión central que me gustaría asentar es la separación rural-urbana que enfrenta a las ciudades en contra del campo, poniéndolas como dos formaciones irreconciliables social, moral y físicamente. Desde las primeras décadas del siglo XIX, la superación de esta separación entre lo urbano y lo rural ha sido un sueño persistente y aún no realizado. En la práctica, el modelo implícito de desarrollo fue el de la industrialización basada en lo urbano. El campo sería exprimido de su población "excesiva" que iría a buscar su fortuna en las ciudades burguesas. Mientras que la manufactura y el comercio, los dos sectores dinámicos, estarían concentrados aquí, la producción agrícola gradualmente se modernizaría, eventualmente liberando toda excepto la población trabajadora restante a la metrópoli.

La separación rural-urbana fue así imaginada como una forma específica de una división espacial del trabajo. La población fluiría de un campo relativamente improductivo y culturalmente retrasado a los nuevos centros de producción con sus varios vínculos con la economía internacional. En la provisión de los servicios urbanos, la densificación de la población fue pensada como una forma económicamente eficiente y todos los intentos de los planificadores de definir un tamaño óptimo de la ciudad, fracasaron al expanderse las poblaciones urbanas con tasas geométricas que alcanzaron, en algunos casos, un tamaño megalopolitano. Pero algo estaba definitivamente equivocado con el modelo espacial dominante del desarrollo que se expresaba aquí en su forma más beligerante. ¿Qué era?

Por un lado, resultó que la división espacial del trabajo no era tan rígida como se había supuesto. Las industrias ligeras de todos tipos se establecieron en las áreas rurales mientras que la agricultura (junto con una pequeña producción de ganado) se convirtió también en una actividad urbana. Respecto a las casas-habitación, estas lucharon por sobrevivir en un mundo que rápidamente cambiaba, ya no dependiendo de una sola fuente de ingreso sino que tratando de asegurar su sobreviviencia insertándose en un portafolio diverso y cambiante de actividades económicas. La ostentosa eficiencia de la emergente forma urbana, con sus ultra-elevadas densidades y sus escuálidas zonas para vivir, empezaron a cuestionarse intensamente. Claramente, el estado local no fue adecuadamente capaz de dar servicio a las grandes cantidades de nuevos migrantes. Entre 30 y 60% de la población que se estaba duplicando en cada generación vivía en situaciones de pobreza. La migración de larga distancia instauró enlaces morales y sociales de las familias bajo severas condiciones. Muchas de las personas jóvenes, nacidas en la ciudad pero incapaces de ganarse su espacio en la economía legítima, optaron por una vida dentro de los mercados ilícitos de la ciudad. En la correcta frase de Manuel Castells, las ciudades en los nuevos países industrializados se convirtieron en ciudades salvajes. La creciente violencia hizo de las ciudades lugares peligrosos en los que cualquiera de repente se podía convertir en víctima. Estos costos sociales de una alienación de un desarrollo basado en lo urbano, la violencia, el miedo y (inevitablemente) la represión policiaca nunca fueron tomados en cuenta en los estrechos cálculos de eficiencia de los economistas.

Aunque muchos lo aceptarían como una "cara de la naturaleza" la separación entre lo rural y lo urbano no se quedó sin retos. Empezando con Peter Kropotkin y Ebenezer Howard, ambos con raíces en el pensamiento anarquista, una línea de utopistas, reformadores y revolucionarios que incluían a Lewis Mumford, Frank Lloyd Wright y Mao Ze Dong, tenían visiones de una ciudad en el campo. Yo también, me sentí atraído en escribir sobre la superación de la separación rural-urbana. Lo llamo una estrategia de "desarrollo agropolitano". El fracaso para realizar completamente estos sueños no han detenido el hecho de seguir soñando. En lo que resta de este trabajo, por lo tanto, propondré una versión modificada del "desarrollo agropolitano" que para los propósitos presentes, también me referiré como un modelo de urbanización modular.

¿Cuáles son sus características principales?.

1.- El módulo urbano básico, que podría establecerse en cualquier área de alta densidad o peri-urbana, consistiría en una unidad autogobernada de un gobierno local o de un distrito con una población de entre 10 y 15,000 habitantes esparcidos en un área de entre 10 y 15 kilómetros cuadrados.

2.- Cada distrito tendría un centro de servicio que sería accesible a pie o en bicicleta desde cualquier parte del distrito en 20 mins. o menos.

3.- Cada centro tendría un complemento estandarizado de infraestructuras públicas y servicios que incluirían:

mercados, tanto abiertos como cubiertos

oficinas de distrito y lugares de asambleas cívicas

escuelas primarias y secundarias

infraestructuras básicas de salud

infraestructuras deportivas

un centro de servicio gubernamental

una oficina de correo y un centro de telecomunicaciones

un puesto de policía

una terminal de camiones

una planta de tratamiento de agua

bodegas para uso industrial y de negocios

habitación para el personal esencial del gobierno (la mayoría de la población distrital continuaría viviendo en granjas afuera de este "centro silencioso" aunque puedan trabajar o ir a la escuela en él)

4.- Cada centro distrital estaría conectado con los otros centros de la región a través de una red de caminos para todos los climas que proveería un carril separado del tráfico para peatones, bicicletas, motocicletas, vehículos guiados por animales, camiones y trailers.

5.- Hasta donde sea posible, la energía solar sería utilizada a través de todo el distrito para los propósitos públicos y habitacionales esenciales

6.- Las pequeñas industrias manufactureras pequeñas serán distribuidas a través de los distritos de los pueblos y junto a la red de camino principal.

7.- El objetivo del desarrollo agropolitano será crear, dentro del marco regional apropiado, una economía distrital balanceada que se pueda derivar hasta de un tercio del ingreso por agricultura y actividades relacionada, hasta una quinta parte del trabajo industrial, la mitad del comercio y de los servicios y hasta una séptima parte del gobierno.

Este módulo de un pueblo centralizado, autogobernable, un distrito "agropolitano" podría ser replicado indefinitivamente, adaptado apropiadamente a la geografía y a la cultura local. Simple en la ejecución, sería modificado con la acumulación de experiencias para producir un horizonte abigarrado de desarrollo agropolitano.

El resultado por implementar una política de urbanización modular sería el incrementar dramáticamente los estándares de vida en las áreas urbanas a la vez que se evitaran la disrupciones sociales que ocurren por la migración masiva urbana. Aunque la migración hacia la ciudad continuaría, se esperaría que la tasa disminuiría permitiendo que los gobiernos urbanos se pusieran "al corriente" con las provisiones de los provisiones esenciales en todas las zonas de la ciudad. Los centros de los pueblos agropolitanos y las industrial ligeras proveerían todos los empleos no agrícolas. Un objetivo importante del desarrollo agropolitano sería el de preservar la integridad tanto la comunidades como de las casas-habitación. Los autogobiernos impulsarían la democracia local dentro de un contexto de gobierno y administración regional. El acceso físico de un distrito a otro así como a las grandes áreas urbanas sería facilitado. La estandarización del módulo urbano, y la habilidad para implementarlo secuencialmente, significaría reducir los costos fuera de presupuesto de la urbanización y a la vez incrementar los indicadores del desarrollo humano. La ciudad modular, en corto, es un modelo de un desarrollo sostenido social y ecológicamente. La elección de refinarlo e implementarlo es nuestra; y aún no es demasiado tarde.

John Friedmann es Profesor Emérito de Planeación Urbana en la Universidad de California en Los Angeles y ha escrito ampliamente sobre el desarrollo, el desarrollo regional, la urbanización y la teoría de planeación. Entre sus libros se incluye:

Empowerment: The Politics of Alternative Development, Blackwells, Oxford and Cambridge (USA), 1992 y In Defense of Livelihood: Comparative Studies on Environmental Action (editado con Haripriya Rangan), Kumarian Press and UNRISD, 1993.

Dirección: Department of Urban Planning, School of Public Policy and Social Research, UCLA, 405 Hilgard Avenue, Los Angeles, CA 90095, USA. fax: (1) 310 206 5566

Kropotkin, Peter (1898), Fields, Factories and Workshops; también

Howard, Ebenezer (1902), Garden Cities of Tomorrow; Mumford, Lewis (1938), The Culture of Cities; and Lloyd Wright, Frank (1945), When Democracy Builds.

Friedman, John (1988), Life Space and Economic Space, Transaction Books, Brunswick NJ, Capítulos 8 y 9, originalmente publicado en 1981 y 1985 respectivamente.


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