La presente versión de este documento formó parte de una investigación más amplia durante 1999 y estuvo a cargo de Francisco Aguirre Saharrea.

AVISO: El texto revisado (2003) de esta investigación ya está disponible.

 
  Situación de la cafeticultura mundial
 
 

 

La dinámica del sistema agroindustrial del café en todos los países productores está influida en distintos sentidos por el comportamiento del mercado mundial, entre otras causas, porque dicho cultivo se extendió hasta alcanzar a 51 países de los continentes Americano, Asiático y Africano. Por otro lado es uno de los pocos cultivos que se destinan en su mayor parte a la exportación, además de que sus precios y buena parte de la tecnología usada en su producción y procesamiento provienen de países no productores.

Si bien muchas de las características anteriores son aspectos sobre los que difícilmente se pueden incidir, su conocimiento es fundamental para decidir el tipo de respuestas que los diversos agentes como productores, comerciantes, instituciones, beneficiadores y exportadores deben dar para poder desarrollarse con mayores probabilidades de éxito.

Como veremos en este apartado, la actividad cafetalera a escala mundial es determinada por numerosos factores gestados al interior y al exterior de los países que en diversos grados se encuentran relacionados con ella, por lo que la producción, oferta y demanda mundiales del aromático son constantemente acrecentadas y mermadas por los mismos.

En este sentido, observar la dinámica de la cafeticultura internacional nos muestra que dichos factores internacionales pueden agruparse en dos conjuntos, uno para factores climáticos, sociales y políticos y otro para factores financieros. Esta división obedece a que los primeros juntos tiene tanto o más peso que el segundo, aunque aquellos son producidos por fenómenos "reales" y este por movimientos especulativos, por lo que merecen una mención separada.
 
 

Descripción de algunos factores.

Cabe destacar en este punto que son pocos los factores internacionales que por sí solos pueden afectar sensiblemente la producción y por ende los precios mundiales del grano; en general, tales factores sólo tienen un efecto local de corta o mediana duración. En este sentido debemos señalar que las constantes fluctuaciones de precios obedecen más comúnmente al efecto combinado de numerosos factores de diversa índole, que en conjunto tienen mayores repercusiones en la oferta y la demanda mundiales del grano.

Factores políticos.

La regulación cafetalera mundial está comprendida en el marco de las concertaciones internacionales sobre el movimiento de productos agrícolas entre países, de tal manera que estos convenios dependen de la situación política y económica mundial, tanto estructural como coyuntural de las naciones. (...) En el caso cafetalero, la normatividad internacional emana de la Organización Internacional del Café (OIC), instancia que forma parte de la Organización de las Naciones Unidas y tiene como elemento más importante a los Convenios Internacionales del Café.

Así, la Organización Internacional del Café se creó después de un largo proceso de organización fomentado principalmente por los países productores del grano en 1962, teniendo su sede en Londres. Sus principales objetivos eran equilibrar la oferta y la demanda del grano, reducir en lo posible los excedentes del grano, fomentar el consumo del café, realizar investigaciones, regular la oferta por medio del establecimiento de Convenios Internacionales del Café (CIC) así como administrar y vigilar el cumplimiento de dichos instrumentos, que eran el medio para establecer un equilibrio razonable entre la oferta y la demanda del aromático.

El órgano directivo y máxima autoridad de la OIC, es el Consejo Internacional del Café, que está integrado por todos los países miembros. Cada miembro tiene un representante en el Consejo. El Consejo elige para cada año cafetero un presidente y tres vicepresidentes, alternándose los cargos entre las dos categorías de miembros, los exportadores y los importadores.

Para la toma de decisiones, a cada país le es asignado un determinado número de votos. Cada miembro tiene cinco votos básicos. Los votos restantes están distribuidos sobre la base del volumen de interés* que tienen los respectivos países en el mercado internacional, sea como exportadores o como importadores.

Desde 1962 y hasta 1989 la comercialización del café en el mundo estuvo reglamentada por convenios entre los países productores y los países consumidores del grano. Dichos convenios fueron en total cuatro, con algunas prórrogas y también algunas interrupciones (de octubre de 1972 a septiembre de 1980 y de marzo de 1986 a octubre de 1987) en su funcionamiento. El convenio se renovó tres veces después de su firma en 1962, primero en 1968, luego en 1976 y finalmente en 1983, con vigencia éste último hasta septiembre de 1989.

Actualmente, dentro de la OIC participan 73 países, de los cuales 51 son productores y 22 consumidores. Australia decidió no adherirse al convenio de 1983 prorrogado en 1990. Yugoslavia no depositó su instrumento de adhesión al convenio de 1983, prorrogado antes del 31 de marzo de 1991. En virtud de lo anterior, a estos países se les considera como no miembros de la OIC. La República Democrática Alemana (antiguo país no miembro) se considera miembro a partir del 3 de octubre de 1990 en virtud de su reunificación, por lo que sus exportaciones se contabilizarán dentro de la República Federal Alemana. Por el lado de los productores, Vietnam se adhirió, el 26 de marzo de 1991, al convenio de 1983 en calidad de país exento de cuota básica. 
 

Factores sociales

Este rubro comprende, por un lado, problemas étnicos como los ocurridos en Ruanda en 1994 a raíz del atentado que le quitó la vida al presidente Habyarimana. A partir de ese momento, el grupo predominante, los hutus, desencadenó grandes matanzas contra centenares de miles de tutsis, lo que provocó un éxodo de ciudadanos ruandeses hacia los países vecinos. Además de las pérdidas humanas que este conflicto ocasionó, los daños económicos, y en particular en el sector cafetalero, fueron enormes. Para ejemplificarlo, basta con comparar el volumen de la producción de 1993, (444,000 quintales [Qq.]) con la del año del conflicto (22,000 Qq.).

En el caso anterior podemos observar cómo la producción nacional disminuye en diferentes grados, fruto del enfrentamiento de fracciones políticas o sociales. Como normalmente sucede en estos casos, todas las actividades económicas, entre ellas la agricultura, se suspenden o descuidan, además de que se observan movimientos migratorios mayores, lo que en general repercute negativamente en el crecimiento de la producción en todos los sectores productivos. Dado que el conflicto aquí explicado terminó en julio de 1994, al año siguiente la actividad cafetalera volvió a tomar impulso, pasando su producción de los citados 22 mil a 330 mil Qq..
 
 

Factores técnicos.

En este apartado revisaremos el influjo positivo de la ciencia para mejorar las variedades así como los rendimientos de los cafetales, aunque dichos avances tienen una distribución normalmente pequeña debido a sus costos.

En este campo ha habido adelantos importantes en varios sentidos. Por un lado, se ha aumentado la producción de plantas de porte bajo y altos rendimientos por medio de la clonación, que en el caso de México se practica con la nueva variedad conocida como "Oro Azteca". También se han reducido los costos y espacios necesarios para el crecimiento de las plantas por medio del sistema de cultivo "copper block", que consiste en cambiar las bolsitas individuales con tierra por moldes sintéticos que pueden contener entre 40 y 60 plantas cada uno, reduciendo así tanto el peso como el espacio ocupado por las mismas.

Por otro lado, también se han registrado avances para conservar mejor el café recién tostado mediante el uso de bolsas individuales con válvulas de desgasificación o, en el caso de volúmenes mayores, ahora se están usando empaques y sacos flexibles para envase a granel que conservan mejor la calidad del grano hasta llegar a su destino, además de disminuir los gastos por concepto de almacenaje.

Países como Colombia o Costa Rica tienen programas específicos para que parte de su nueva tecnología sea transferida tanto a grandes industriales cafetaleros como a las pequeñas organizaciones sociales, por ejemplo al distribuir plantas de variedades mejoradas. Sin embargo, la nueva maquinaria sólo es accesible a cafetaleros capitalizados o que son sujetos de crédito, por lo que no todas las mejoras tecnológicas son aplicadas por pequeños y medianos productores, lo que mantiene a buena parte de los cafeticultores con rendimientos por hectárea todavía bajos, según veremos más adelante.
 
 

Factores climáticos.

Si se toma en cuenta que el cafeto de desarrolla mejor en zonas cálidas y semicálidas con precipitaciones promedio de 1,500 mm. anuales, y que dichas zonas se encuentran frecuentemente expuestas a fenómenos climáticos adversos, se podrá entender que entre 1997 y 1998 se ha puesto de manifiesto la gran importancia que este tipo de factores puede tener sobre la producción de café.

Ejemplo de lo anterior son los grandes incendios y huracanes que afectaron a los países de Centroamérica, las excesivas lluvias que provocaron inundaciones en Asia, y Europa, etc. Como es de esperarse, estos fenómenos han mermado y en ciertos casos destruido múltiples plantaciones, entre las que se encuentran algunas cafetaleras.

Por otra parte debemos mencionar que Brasil es uno de los pocos países que por sí solo puede influir claramente en los precios internacionales del grano, pues es el primer productor mundial del aromático con aproximadamente 35 millones de sacos anuales, es decir 30% del café arábico y 18% del café robusta. Sin embrago, esta nación es afectada periódicamente por sequías y heladas en gran parte de sus cafetales, como sucedió en 1994.
 

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Tendencias recientes de la producción.

En este apartado describiremos los efectos que para la producción mundial del grano tuvo el término del Convenio Internacional del Café debido a sus repercusiones dentro del mercado y para los países productores. Posteriormente se enunciarán algunas de las características más importantes de dichos países, como su producción anual y las variaciones con respecto a otros años, y el lugar que por ello ocupan como productores mundiales. Al mismo tiempo mostraremos ciertos ejemplos de la influencia de determinados factores internacionales en la disminución o incremento de sus cosechas. Los dos criterios que se siguen para la selección de los países en estudio son los de importancia por volumen producido y capacidad para incrementar su producción, todo ello tanto para los granos arábicos como los robustas.

Posteriormente se describirá una de las tendencias más recientes de la producción cafetalera, que es la obtención de café orgánico. Aquí se verán las características de este cultivo así como algunas de las ventajas económicas y ecológicas que éste conlleva. Finalmente se explicarán las funciones y el modo de trabajo de un organismo internacional fuertemente vinculado a los cultivos orgánicos.
 
 

Producción cafetalera en países representativos.

Las características geográficas y climatológicas necesarias para el cultivo del cafeto y la fase colonialista en que surgió hicieron que algunos países con posibilidades naturales para desarrollar este cultivo lo constituyeran en uno de los sectores de la economía que apoyaron su desarrollo durante esa fase, pues tenían condiciones sociales para estructurar una economía cafetalera floreciente: terratenientes con capitales consolidados, tierras vírgenes, agua, mano de obra esclava o muy barata y una situación política de subordinación a las metrópolis. (...) Esas circunstancias configuraron economías cafetaleras fuertes, como la brasileña y la colombiana.

Desde entonces, la producción mundial del grano ha tenido una ligera tendencia positiva no exenta de altibajos provocados tanto por la acción conjunta de diversos factores internacionales como por la misma naturaleza del cafeto, que tiene una variación anual que propicia volúmenes mayores en un año y menores al siguiente. A esta inestabilidad histórica se sumó la falta de coordinación entre países oferentes y demandantes, por lo que productores, comercializadores y compradores vieron incrementarse los riesgos en la compraventa del grano.

Como vimos anteriormente, esta situación sólo cambió en el presente siglo, con la aparición de la OIC y sus cláusulas económicas. Así, a partir de 1962 los Convenios Internacionales del Café limitaron de manera parcialmente efectiva el crecimiento de la producción exportable* del grano por medio de regulaciones internacionales que se aplicaban dentro de los países signantes, restringiendo tanto el crecimiento de nuevas plantaciones como la exportación del grano en cantidades mayores a las permitidas.

No obstante que desde mediados de 1989 dichas reglamentaciones fueron eliminadas, terminándose así las trabas internacionales para aumentar la superficie sembrada con café y para exportarlo a todo el mundo, los bajos precios que siguieron a la liberalización del mercado inhibieron en gran medida el crecimiento de la producción, lo que repercutió negativamente en la economía de los países cafetaleros. Esta situación se prolongó hasta 1994, año en el que los precios empezaron a subir, por lo que los gobiernos de los países productores y los empresarios de la industria han ampliado las zonas sembradas con el aromático y han mejorado sus rendimientos. Esto ha favorecido que se mantenga la tendencia positiva de la producción del grano, que sólo es disminuida por factores normalmente climáticos o comerciales de corto o mediano plazos.

Por ejemplo en Brasil, la producción de café arábica se calcula en 30.8 millones de sacos, mientras que el robusta en 5 millones de sacos. El aumento en la producción de 1998/99 se debe al buen clima que favoreció el desarrollo de las plantaciones. Además, la mayoría de los productores pudieron invertir en mejores prácticas culturales debido a los buenos precios en el mercado en 1997.

La producción de café colombiano para el ciclo 1998/99 se pronostica en 11 millones de sacos, 2% arriba de los 10.8 millones de sacos registrados en 1997/98. El aumento proyectado se debe al retorno de las lluvias normales a principios de abril de 1998, seguido por la extensión de las áreas de café. (...) En 1997/98, se estimó la incidencia de la broca en sólo 7% pero para la cosecha de estos años puede afectarse en un 15%. El tiempo seco a mediados de año favoreció la infestación.

Por su parte, Asia se ha convertido en la principal región productora de café Robusta del mundo. Se han registrado aumentos importantes en Vietnam, Tailandia y la India. Vietnam está muy cerca ahora del tercer lugar entre los mayores productores del mundo, y tiene posibilidades de alcanzar el segundo lugar siguiendo a Indonesia. El aumento del consumo interno parece haber limitado en alguna medida la producción exportable. En China la producción sigue siendo modesta, pero va en aumento. Sin embargo, a mediano plazo se prevé que China seguirá siendo un importador neto.

Vietnam ha logrado incrementar su producción de forma interesante, pues en sólo 3 años llevó su cosecha de 3.5 millones de sacos en 1994/95 hasta 5.8 millones obtenidos en su ciclo 1997/98 y la misma cantidad se proyecta para 1998/99. La explicación de lo anterior se encuentra en la superficie sembrada, pues en el ciclo 1994/95 se sembraron 150 mil hectáreas que ascendieron a más de 250 mil en el ciclo 1997/98.

Indonesia es el tercer país productor de café en el mundo. Su desarrollo como potencia cafetalera es reciente, por lo que la mayoría de sus plantaciones son jóvenes. El 90% de su producción corresponde a café robusta, que a pesar de tener precios de 20 a 25% inferiores al café arábica, aun resulta rentable a los productores por el bajo costo de la mano de obra local y los altos rendimiento que tienen.
 
 

Nuevas tendencias en la producción: café orgánico.

Una variante del café verde que ha logrado establecer su propio mercado gracias a la paulatina modificación de los gustos a favor de alimentos que no han sido producidos mediante fertilizantes químicos, es el café orgánico. A este tipo de café se le incorporan labores culturales con un mayor sentido ecológico, lo que ha permitido a diversos productores enfrentar con mejores posibilidades un mercado deprimido, al lograr cotizaciones que, en promedio, fueron superiores en 40% a las del grano más comúnmente negociado (el prima lavado) durante la cosecha 1990/91.

Aunque la forma de cultivo de este tipo de café en general presenta numerosas similitudes con la forma "tradicional", la diferencia principal radica en el cuidado que se tiene para evitar el uso de fertilizantes, insecticidas y fungicidas químicos, pues ellos dejan residuos que el cafeto no puede desechar y se conservan en la semilla, por lo que pueden llegar a ser nocivos para la salud. Junto a lo anterior, se debe mantener la biodiversidad en las zonas cafetaleras, fomentar la conservación de los suelos, evitar en la mayor medida posible la contaminación con residuos del procesamiento del café y proteger las costumbres de quienes cultivan el grano, que en gran parte del mundo son etnias con escasos recursos.

Entre los efectos positivos de llevar a cabo todo lo anterior, se encuentra el sensible aumento en el uso de mano de obra no especializada durante todo el año cafetalero*. Este fenómeno es positivo si se toma en cuenta que ello disminuye la migración por falta de trabajo, además de proteger al medio ambiente de diversos residuos tóxicos. En el aspecto comercial, el cultivo orgánico puede facilitar la obtención de precios superiores hasta en 15 cts./lb frente al mismo tipo de café cultivado de manera tradicional. Los productores firmemente establecidos también pueden contar con cierto grado de protección de los precios, ya que la producción y la venta de este tipo de café requieren compromisos de largo plazo por ambas partes.

Para la promoción de la producción de café orgánico y, particularmente para su certificación*, existen organismos internacionales como la Federación Internacional de Movimientos de Agricultura Orgánica (IFOAM), la cual tiene entre sus actividades el fomentar las prácticas orgánicas para la producción agropecuaria y forestal, asesorar y brindar asistencia técnica a los productores que quieran desarrollar agricultura ecológica con normas internacionales y servir de aval ante los compradores.

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Tendencias recientes de la oferta.

En este apartado definiremos a la oferta se como la suma de la producción de un año cafetero determinado, más las existencias de arrastre procedentes del año anterior, menos el consumo interno de los países productores.

Con base en ello, haremos un recuento de algunas de las consecuencias de corto y mediano plazos que para las naciones oferentes tuvo el término del CIC, tomando en cuenta la gran diferencia en el volumen producido por país y la estrecha correspondencia que existe entre la producción de un grano dedicado mayoritariamente a la exportación y su oferta en el mercado internacional*.

Para dar otro perfil del grado de concentración en la oferta, basta añadir que los 5 principales productores mundiales de café (Brasil, Colombia, Indonesia, México y Costa de Marfil) concentran el 59.7 por ciento de la producción total, el 65.3 por ciento de las existencias iniciales brutas, el 57.9 por ciento de la producción exportable, el 60.9 por ciento de la disponibilidad bruta de exportación, el 63.3 por ciento del consumo de los países productores, el 57.2 por ciento de las exportaciones a todo destino y el 58 por ciento de las cuotas cuando han estado en vigor.

Con volúmenes de producción menores que oscilan entre 3.5 y 2.2 millones de sacos, siguen países como Costa de Marfil, India, Etiopía, Guatemala, Costa Rica, Honduras, El Salvador y Etiopía.

Si analizamos el comportamiento de las principales tendencias de la oferta total desde la perspectiva de la producción exportable vemos que ha permanecido relativamente estancada, ya que durante los años cafeteros de 1980/81 a 1988/89 apenas tuvo una Tasa de Crecimiento Media Anual (TCMA) de 0.33 por ciento. Sin embargo, desde el punto de vista del comportamiento de los cinco principales países productores observamos que ha sido diferencial, pues mientras unos países han registrado un crecimiento considerable de la oferta exportable -como el caso de México e Indonesia que experimentaron en este periodo una TCMA de 4.43 y 1.96 por ciento, respectivamente-, otros han observado un decremento, como es el caso de Costa de Marfil con una TCMA de -4.7%, Colombia -1.2% y Brasil 0.61%.

Finalmente describiremos las consecuencias de dicha ruptura en la vida de los pequeños cafeticultores, quienes representan a cerca del 90% de los productores del mundo y que se encontraban menos preparados estaban para enfrentar la crisis que sobrevino de 1989 a 1993.
 
 

Problemas más importantes.

La ruptura de las cláusulas económicas del CIC significó para los países productores la eliminación de las trabas para realizar la comercialización internacional de sus existencias, aunque tiempo después los precios del grano cayeron en 60% aproximadamente, convirtiendo las oportunidades de corto plazo en pérdidas por cerca de cinco años.

En efecto, la aparición en las plazas de todo el café disponible se acompañó de una caída de precios y dañó considerablemente a las economías de los países que más dependen del aromático, entre otros los africanos, que vieron decrecer tanto los precios como las ventas, pues la variedad del grano que producen, el Robusta, se mantiene en una posición muy baja en el gusto mundial, además de que la infraestructura de los países es muy deficiente y los costos de producción son elevados. Entre otros, Uganda obtiene del café el 95% de sus ingresos externos y Ruanda el 80%.

Así, en Nicaragua se calculaba que con un precio optimista de 100 cts. de dólar la libra, este país perdería 25 millones de dólares en el ciclo 1989-1990. En Bogotá se estimó una pérdida de 250 millones de dólares netos. En este país como en Bolivia, la caída de los precios del café afecta, además, el programa de sustitución de plantíos de coca. En Ecuador se reporta que se perdieron entre 50 y 80 millones de dólares, en Guatemala cerca de 65 millones, Costa Rica 54 millones y Honduras 31 millones.

Para intentar frenar dicha situación, en julio de 1993 se introdujeron medidas de retención por parte de algunos países productores, lo que sumado al efecto de las heladas de junio de 1994 en el Brasil (seguidas por un tiempo seco que no correspondía a la estación) y los temores que ya se manifestaban sobre las disponibilidades futuras, hicieron que el mercado reaccionara y los precios progresaron vigorosamente durante el primer semestre de 1994. Hacia mayo de ese año el precio indicativo compuesto de la OIC volvía a situarse por encima de los 100 cts./lb de café puesto en muelle, llegando a máximos que excedieron de 216 cts./lb en julio, mientras que en mayo de 1992 los precios habían estado por debajo de los 50 cts./lb..

Lo anterior fue un nuevo, aunque breve impulso para que la oferta empezara a incrementarse, pues la baja flexibilidad del café para adaptarse a los cambios del mercado, junto a los buenos precios que se habían pagado por él a partir de 1994, influyeron para que el crecimiento de la producción exportable no se detuviera de manera significativa, de modo que este fenómeno volvió a presionar a la baja los precios internacionales dos años después, aunque ya no a los niveles de 1992.

Como se ha podido constatar, uno de los problemas que más afectan a la oferta mundial del grano es la gran movilidad de los precios internacionales, pues en última instancia, éstos determinan las remuneraciones dadas al productor individual y al comerciante inicial, lo que impide un equilibrio natural entre la oferta y la demanda, afectándose en mayor medida a los pequeños cafeticultores que carecen de la maquinaria y créditos para obtener remuneraciones competitivas por su producto. 
 

Situación de la población productora.

Como ya vimos, el resultado de la eliminación de las cláusulas económicas de los acuerdos de la OIC es ampliamente negativo e irreversible para los ingresos de los países productores: se dejaron de percibir cerca de US$ 3.000 millones* al disminuir el valor de las exportaciones de US$ 10.178 millones a US$ 7.200 millones, transcurridos apenas catorce meses de mercado libre, y a pesar de haberse incrementado en 16 millones de sacos las exportaciones. Para algunos países africanos, como Zaire, los ingresos en divisas por café se contrajeron hasta 60% en la cosecha 1989/90.

De esta manera, los casi 20 millones de pequeños cafeticultores del mundo experimentaron una gran pérdida de rentabilidad en la cosecha el aromático, al no compensarse los costos de mano de obra e insumos (en el caso de quienes podían usarlos) con las ganancias obtenidas, por lo que muchos de ellos se vieron obligados a dejar de cosechar el grano.

En última instancia, una de las repercusiones más importantes de esta situación fue el ahondamiento de la situación de pobreza de los pequeños productores. Entre ellos, los que habían contratado créditos para mejorar sus parcelas o para maquinaria en esos años fueron incapaces de hacer frente a sus obligaciones, además de que ello suspendió futuros créditos, lo que fomentó una fuerte migración hacia los centros urbanos, tanto dentro del mismo país productor como hacia naciones vecinas.

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Tendencias recientes de la demanda.

En este apartado analizaremos la demanda mundial del café y las transformaciones que ésta ha experimentado desde el término del CIC hasta la actualidad. Ello se hará primeramente detallando algunos componentes de la demanda, para luego enunciar las tendencias en el consumo desde la perspectiva de los tres primeros compradores del mundo y algunas perspectivas de corto plazo, para posteriormente describir sus principales canales de comercialización. Finalmente se explicará cuál ha sido el desarrollo de la demanda dentro de los propios países productores así como algunas ventajas de alentarla.

El consumo del café en los países desarrollados tiene su antecedente, como nos explica la doctora Aurora C. Martínez Morales (1996, p. 10), en el antiguo sistema de dominación colonial sobre los territorios, el cual hizo posible trasladar los recursos de éstos a la estructura económica de las metrópolis. Ello propició el desenvolvimiento de ciertas costumbres alimenticias y de ingesta de estimulantes en el seno de las capas acomodadas de esas sociedades.

Desde entonces, la demanda de distintas calidades de café ha estado en función de la tradición cultural de los consumidores. Francia por ejemplo, posee una predilección por los cafés robustas, que representaron el 56.2% de su demanda durante el periodo 1984/85 a 1988/89. Alemania denota una inclinación por los cafés suaves, es por ello que los suaves colombianos representaron el 40.8% y los otros suaves el 28.3% de su demanda. Lo mismo ocurre con Suiza, donde el 61.8% de su demanda se compone de cafés suaves. En el caso de España, Reino Unido y Japón, se observa una tendencia hacia un mayor consumo de cafés fuertes, ya que su demanda se caracteriza por un mayor peso de los robustas y arábigos no lavados. En cambio en Estados Unidos y Canadá existe una fuerte tradición de consumo de mezclas de distintas calidades de café, donde el precio presenta un papel importante para establecer la proporción en que participa cada una de las calidades en la mezcla. Sin embargo, existe cierta predilección por los cafés suaves, por lo que esta calidad de café representó 58.2% de la demanda de Canadá y el 61.8% de Estados Unidos, destacando la calidad otros suaves en el consumo de estos países.
 
 
 

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