Conflictividad sociopolítica entre los pueblos indios de la MontañaXalatzala: un casoParadigmático
Ante la crisis de gobernabilidad que vive la región de la Montaña, el gobierno ha implementado figuras extralegales que le permiten seguir reproduciéndose. No es raro ver como a su interior los pueblos luchan encarnizadamente por un espacio de poder lo cual ha llevado "necesariamente", para regocijo de las autoridades, a una dualidad de poderes.
La dualidad de poderes como problema propiamente comunitario se desborda y llega al interior de los municipios. Estamos ante situaciones límite donde el ejercicio turbio de la justicia institucionalizada orilla a los pueblos a una lucha partidista que parece no tener fin. La fractura de por vida de los pueblos, es un mal irreversible, provocada perversamente por un poder que busca sobrellevar una gobernabilidad ficticia asentada en figuras extralegales.
Así, la improvisación política, gobierna para un presente en el cual lo que menos importa son los hombres y mujeres que día a día se construyen y reconstruyen en una Montaña sedienta de democracia y justicia, con tolerancia y respeto hacia la manera de ser de los pueblos indios.
En el caso del Municipio de Metlatónoc, gobernado actualmente por el Partido de la Revolución Democrática, el partido oficial vio en Cochoapa el Grande -poblado que antes de estos hechos formó parte de Metlatónoc- un gran núcleo agrario que facilitaba la fragmentación del control político de aquel municipio; por lo cual optó por crear un Municipio "provisional" en Cochoapa el Grande, lo cual de alguna manera ha trastocado las instancias tradicionales de gobierno y ha llevado a la fragmentación comunitaria.
Zapotitlán Tablas vive un fenómeno similar, pues fuerzas políticas antagónicas como: la Unión de Obreros y Campesinos Emiliano Zapata (UOCEZ) y Antorcha campesina, la primera con sede en Ayotoxtla -pueblo perteneciente a Zapotitlán Tablas- y la segunda con sede en el mismo municipio de Zapotitlán Tablas, se disputan la presidencia municipal. Ante los compromisos políticos adquiridos con ambos bandos, el partido oficial se ve "comprometido" a autorizar la creación de una Delegación Política en Ayotoxtla, de esta manera la dualidad de poderes se manifiesta en el ámbito municipal, fracturando de por vida a la comunidad tradicional. Los pobladores están confundidos puesto que ambos grupos políticos en su búsqueda afanosa por afianzar sus espacios de poder les dan información de acuerdo a lo que a cada cual conviene, provocando con esto un quiebre dramático en el ser comunitario.
La dualidad de poderes es una de las expresiones más claras de la incapacidad de las autoridades estatales y municipales para satisfacer las demandas de democracia y justicia entre los pueblos indios. Se trata de una solución inmediatista que pretende a través de la creación de figuras extralegales, contener la fuerza de los pueblos. Por el momento las medidas tomadas sobrellevan el control de las instituciones con el recurso de la fuerza policíaca y militar, pero a largo plazo las atrocidades ahora cometidas, tienden a revertirse. Pues los pueblos seguirán demandando una democracia y una justicia no al estilo de quienes quieren por siempre, beneficiarse, sino de acuerdo a un sentir comunitario que teje futuros esperanzadores.
Quizá el caso más claro de dualidad de poder como realidad consumada es el vivido desde 1999 y hasta hoy por el pueblo náhuatl de Xalatzala. Este pueblo, representa un caso típico de dualidad de poderes, conflicto vivido en otros espacios como los anteriormente mencionados y en general vividos cotidianamente en la Región.
Para sentir el dolor de un pueblo atropellado en sus derechos más elementales, para volver a sentir coraje por una atrocidad consumada no tan común como nos quieren enseñar a verla. Para seguir adelante, en contracorriente al lado de los hombres y mujeres siempre dignos de esta "Montaña profunda"; presentamos a continuación lo más relevante del conflicto.
Desde hace aproximadamente quince años al interior de los pueblos de la Montaña se gestan una variedad de posiciones políticas, en Xalatzala a últimas fechas han emergido fuerzas como la Confederación Nacional Campesina (CNC), la Central Campesina Guerrerense (CCG), un grupo denominado del partido Revolucionario Institucional (PRI), todas estas fuerzas simpatizantes del PRI. Por otro lado el Frente de Defensa Popular, la Central Independiente de Obreros Agrícolas y Campesinos (CIOAC), fuerza opuestas al partido oficial PRI.
Pese a que al interior del pueblo existían ideas políticas divergentes, la convivencia intracomunitaria les permitía seguir reproduciendo la fuerza de los usos y costumbres, ya sea para la elección de autoridades civiles, ya sea para la elección de autoridades religiosas, o bien en las diferentes manifestaciones del pueblo en las que había que hacer presente la mano vuelta. Este panorama, lastimosamente, está cambiando a últimas fechas como en adelante anotaremos.
Hasta 1997 fecha en que se consolida la organización socio-política Unión de Obreros y Campesinos Emiliano Zapata (UOCEZ), el partido oficial había ostentado el poder. Pero en la elección de ese año la asamblea que como de costumbre elige a la persona honorable del pueblo para el cargo de comisario, decide elegir a un simpatizante de la UOCEZ. Se inaugura entonces un estilo diferente de gobernar, pues el comisario electo deja de ser un mandadero del presidente y se convierte en líder del pueblo. Situación intolerable para el partido oficial al cual por todos los medios va tratar de debilitar, como lo veremos más adelante. El partido oficial al ver amenazado su espacio de poder arremete contra usos y costumbres del pueblo de Xalatzala. En 1999 los priístas, alentados por el presidente municipal, rompen con la costumbre de elegir a las autoridades en la asamblea anual realizada por usos y costumbres en el curato de la iglesia ya que el líder del PRI de Xalatzal en reunión a parte elige a quien los representaría. Los priístas tratan por todos los medios de imponer a su candidato, pues nuevamente ganaba en asamblea del pueblo un miembro de la UOCEZ. El grupo del PRI, al sentirse apoyado por las autoridades municipales, se niega a reconocer el triunfo de la oposición o bien formar un gobierno plural. En el mes de febrero del mismo año, el comisario saliente entrega al comisario electo en la asamblea del pueblo, las llaves de la comisaria, el sello, las varas de mando así como los bienes muebles e inmuebles que conformaban el inventario. Días después, el Presidente Municipal del PRI, otorga nombramientos, sello y varas de mando al supuesto comisario y demás miembros de la mesa directiva del partido oficial. A partir de entonces no hubo entendimiento, se llegó a una postura abierta donde la disputa de la comisaría era por el grupo del partido oficial-PRI y por el grupo de oposición del Partido de la revolución Democrática (PRD).
Así pues, la complicidad del Ayuntamiento, lejos de solucionar el conflicto lo agudiza al propiciar el establecimiento de dos poderes y provocar la violencia al interior del pueblo. Declarada la guerra de poderes, la comisaría es tomada por los priístas, por lo cual los del PRD se establecieron en la iglesia del pueblo y el curato.
Se genera un clima de violencia tal, donde las mujeres con mayor determinación son las protagonistas, hay enfrentamientos, encarcelamientos, se cometen delitos de lesiones, allanamiento de morada, robos, daños, despojo de placas de la camioneta de servicio público, tentativa de violación y tentativa de homicidio. Se desconoce a la junta católica, se imponen nuevos mayordomos, se controlan las limosnas, se disputan las llaves de la comisaría, los archivos.
Este conflicto se prolongó hasta el mes de julio, fecha en que a propuesta de las partes, se logró la intervención directa del señor obispo. Entonces, se estableció una mesa de negociación, la cual buscó una salida, logrando firmar una minuta donde se aceptó la conformación de un gobierno plural. Los de la UOCEZ accedieron a que el cargo de Segundo Comisario quedara en sus manos y el de Primer Comisario quedara en manos del PRI, los del grupo de la UOCEZ sabían que su trabajo con el pueblo les daría el triunfo en las elecciones de este año dos mil.
El gobierno plural "trabaja" de julio a diciembre de 1999. En diciembre se realizan nuevas elecciones para elegir autoridades, nuevamente el triunfo para ocupar la comisaria en este año dos mil es para la planilla identificada ya como del Partido de la Revolución Democrática (PRD).
Esta vez, la patente división del pueblo y la fractura de usos y costumbres quedó al descubierto pues las elecciones al estilo occidental tuvo lugar en ese pequeño poblado de menos de 2000 personas, por un lado los votantes por la planilla del PRI, por otro los votantes que finalmente dieron el triunfo a la planilla lanzada por el PRD. Es de suponerse que los priístas no aceptarían de buena manera este triunfo por lo cual exigen al nuevo presidente municipal, quien en diciembre pasado tomó posesión, que les cumpla la promesa de no permitir que la UOCEZ siga gobernando al pueblo de Xalatzala. Los priístas exigen la creación de otra comisaría en el mismo pueblo; obligando al PRI municipal a que respalde su propuesta.
Como los priístas de ninguna manera aceptaron suplencias, el acuerdo final fue que se les crearía una Delegación y aceptaran que la comisaría quedara en manos del PRD. Por su parte este último grupo tuvo la promesa de que se les construiría un nuevo edificio para la comisaría a partir del 15 de febrero en el lugar conocido como plaza pública. De esta manera, la delegación se instaló dentro del edificio que pertenecía a la comisaría, para despachar desde allí, y la comisaría quedó a la deriva no quedándole más remedio que buscar una casa particular y despachar desde allí. Desde entonces y hasta la fecha, la astucia del partido oficial materialmente despojó al PRD de su espacio de poder, al dejarlos fuera del edificio de la comisaría y enseñorear al grupo del PRI con una figura extralegal como lo es una "Delegación".
De manera irresponsable, las autoridades municipales aceptan esta situación anticonstitucional de dualidad de poderes en un poblado tan pequeño; fragmentando de por vida la unidad de un pueblo y alentándolo al enfrentamiento.
En marzo de este año ciudadanos de Xalatzala aglutinados en organizaciones como la Unión Social Independiente de Pueblos Indígena (USIPI) y el Frente de Lucha Popular (FLP) -organizaciones que aglutina a gente del PRD, la UOCEZ-, se instalan en plantón junto con pueblos como Ahuatepec, Petlaca, Chiepetlán y otros, en el corredor municipal de Tlapa para exigir entre otras cosas fertilizante, agua potable, centros de salud. La petición de Xalatzala en particular era fertilizante, agua potable y por supuesto que se hiciera realidad la promesa que se había contraído de la construcción del edificio de la comisaria, pues hasta esa fecha no había indicios de que dicho edificio se construyera. Nuevamente la promesa fue que después del quinto viernes comenzarían los trabajos de construcción de dicho edificio.
La promesa parecía cumplirse el 10 de abril de este año, pero nuevamente el grupo priísta armado con tubos, varillas, palos y machetes, enfrentaron al grupo del PRD y al arquitecto y sus ayudantes, enviados por la Presidencia municipal, para realizar los trazos de lo que sería el edificio de la comisaría. No hubo entonces más remedio que suspender el trabajo de construcción. Ante estos hechos el comisario, su comitiva y pobladores del lugar, se reunieron para tomar acuerdos en vista de que el grupo piísta se niega a que se construya la comisaría siendo que ellos aceptaron. Se pide que la Delegación priísta regrese el edificio que es de la comisaría así como todo los bienes que hay en ella. La salida de los priístas del edificio de la comisaria no se da, pues se sienten respaldados y fortalecidos por el partido oficial, el cual a decir verdad de todas las formas posibles y ante su inminente debilitamiento en pueblos como Xalatzala pretende detener el avance de la oposición. Vemos como en Xalatzala la lucha por el poder, protagonizado por dos partidos políticos y alentada por la infame actitud de las autoridades municipales. Dichas autoridades saben que levantará buena cosecha, a costa de la ruptura de los espacios de diálogo y concertación tradicional no de un pueblo náhuatl de la Montaña sino de aquellos que por maldad o ingenuidad son arrastrados por las turbias aguas de un río sin control. A estas alturas el conflicto sigue y las autoridades lejos de darle solución, lo alargan como la Historia sin fin, o Las mil y una noches, aún más lo agudiza al enfrentar a las partes. Esta situación a ocasionado un vacío de gobernabilidad y una violenta lucha por el poder, donde el pueblo como mayoría afectada se somete a una dinámica ajena a sus intereses.
Día a día se sigue resquebrajando la unidad que antes confluía en usos y costumbres, que confluía en una elección de la persona respetable que se haría cargo de las riendas del pueblo, digamos que no importaba el partido, importaba la valía del servicio, no personal sino hacia la colectividad.
Hoy los pobladores tienen que "elegir" si acuden a la Comisaría (PRD) o bien a la Delegación (PRI) a resolver sus problemas, hoy se miran como del PRI o como del PRD, y no como hermanos, compadres, ahijados, padrinos, como hombres y mujeres de raíz venidos de las antiguas tierras de Toluca, sino como individuos que con su grupo luchan por ellos mismos y entre ellos mismos. Una vez más se apostó al "divide y vencerás", y una vez más el viejo proverbio, en nuevos tiempos, parece cumplirse, para beneplácito de quienes lucran con la dignidad de un pueblo...
En esta Historia sin fin, el único perdedor es el pueblo, el cual tiene que sufrir las consecuencias de verse allí, desunido, quizá añorando el paraíso perdido, mientras los del poder se regocijan con su triunfo…
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