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¿QUÉ
HACEMOS?
El Comité
se ubica como una instancia comprometida con los derechos humanos,
entendiéndolos a modo de propuesta universal elaborada dentro
de un modelo cultural distinto al indígena, y colabora para insertar
estos principios universales en la vida y las luchas de un pueblo
concreto, en este caso con los tseltales, tzotziles y tojolabales
de los municipios de Ocosingo y Altamirano.
Creemos que
este objetivo debe cumplirse en un marco de respetuoso análisis
de las culturas en donde nos ubicamos, fortaleciendo los ancestrales
principios que las sustentan, al mismo tiempo que acompañamos
la formación de agentes tseltales, tzotziles y tojolabales con
elementos para que se aboquen a la tarea de analizar su propia
cultura y la de los agentes occidentales que entramos en contacto
con ellos.
Este proceso
se construye a través de un trabajo concientizador y dialogado
que va inculturando los derechos humanos en la propia estructura
y el acontecer cotidiano de las comunidades de nuestra región
de trabajo, de manera que los propios derechos humanos (reconocidos
a nivel nacional e internacional), se fundan en la cultura tseltal,
tzotzil y tojolabal para que conformen derechos étnicos.
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Dicho
de otra forma, el derecho de un pueblo a decidir sobre sus procesos,
así como los derechos que estos pueblos brindan a sus individuos
y comunidades, enriquecidos con la propuesta de los derechos
humanos y el derecho nacional, en un proceso permanente de inculturación,
sincretismo y renovación, da como resultado lo que nosotros
llamamos derechos étnicos. |
Este concepto se erige así como uno de los principales fundamentos
del trabajo que realizamos en el Comité.
Ahora bien,
el Comité hace una clara opción en favor de los procesos indígenas,
y toma una postura de denuncia frente a las injusticias que permanentemente
se cometen en esta región. Sin embargo, a pesar de que no ignoramos
las relaciones de injusticia y dominación histórica de la región,
en ningún momento pretendemos ser un factor de enfrentamiento
o polarización. Creemos que a pesar de ubicarnos en una realidad
cultural muy compleja, es factible la convivencia en términos
de justicia e igualdad, en tanto es posible incidir en una serie
de esquemas culturales con los que determinados sujetos conciben
y excluyen a los otros.
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Esta
convicción rige principalmente de cara a la tradicional exclusión
de la cultura dominante hacia la cultura indígena, pero es igualmente
aplicable a las relaciones de injusticia y exclusión en los
procesos, que se puedan dar al
interior mismo de la cultura. Ello nos remite a determinadas
prácticas o costumbres que mantienen situaciones internas de
exclusión, cuyo caso más significativo es el de la situación
de la mujer indígena. Para el Comité, adquieren especial importancia
los esquemas culturales con que se concibe y se margina a la
mujer indígena, y creemos que es posible incidir en los mismos,
a fin de que, en un esfuerzo intercultural, los sujetos analicen
su propia cultura y la situación de la mujer dentro de ésta,
conozcan la propuesta universal de los derechos de la mujer,
y opten libremente por inculturarla a sus propias estructuras
sociales y vida cotidiana. |
Como se desprende
de todas las afirmaciones anteriores, la interrelación entre nosotros
y los indígenas marca profundamente el sello de nuestro trabajo.
Sin embargo, al mismo tiempo comprendemos que vivimos en un sistema
de culturas interactuantes que no pueden quedar desarticuladas.
Por ello también intentamos conocer y atender a los mestizos de
las cabeceras municipales, asesorándolos en sus casos y relacionándonos
con las autoridades formales en perspectiva de pluralidad.
Finalmente,
creemos que la rica experiencia de la interculturalidad sólo puede
concretarse en el compartir cotidiano y permanente acompañado
del análisis y reflexión. Por ello, desde un principio el Comité
ha seguido un proceso de inserción, en el que a pesar de la inseguridad
y la escasez de recursos, hemos optado por mantenernos en la ciudad
de Ocosingo, tener información de los promotores constantemente
y visitar las comunidades.
¿QUIÉNES
SOMOS?
El Comité
de Derechos Humanos "Fr. Pedro Lorenzo de la Nada" A.C. es actualmente
una organización tripartita, conformada de la siguiente manera:
1. El
equipo de trabajo del Comité, integrado actualmente por 3 jóvenes
externos, un académico de la Universidad Autónoma Metropolitana,
5 promotores tseltales y un tzotzil, que desarrollan las diferentes
líneas del trabajo del Comité.
2. El Sub Equipo de la Misión Ocosingo-Altamirano representado
por un fraile dominico y una misionera integrados a la Diócesis
de San Cristóbal, que realizan una labor de representación legal
y supervisión del trabajo del Comité respectivamente.
3. El equipo de promotores comunitarios de derechos humanos (33)
de las regiones: Agua Azul, Avellanal, Betania y Ocosingo, indígenas
tseltales -en su mayoría- tojolabales y tzotziles de las diferentes
regiones que colaboran en el trabajo del Comité y son parte fundante
de las distintas líneas de trabajo del mismo hacia el interior
de Las Cañadas.

Las tres
partes buscan conformar una estructura que reúna el respaldo institucional,
la operativización del trabajo y el involucramiento directo de
los sujetos indígenas en el mismo, a fin de dar la suficiente
solidez a la organización para garantizar la continuidad del trabajo,
más allá de la permanencia de sujetos individuales.
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