Tianguis Tláloc

POR UNA ECONOMIA EN MANOS DE LA GENTE


Ante la crisis

Alternativas de trueque y multitrueque

Núcleos activos y solidarios de la sociedad civil de muchas partes del mundo están ingeniando formas alternativas y/o complementarias para hacer frente a la crisis económica, en forma digna y sostenible.

Estos núcleos no depositan sus esperanzas en un dinero manejado por bancos y por el cual sólo los poderosos, corporativos o especuladores, se benefician mientras que mucha gente resulta muy endeudada y hasta expropiada de sus bienes puestos en garantía. Tampoco se atienen a ayudas o concesiones excepcionales ni optan por caminos violentos.

Para materializar un bienestar social con las capacidades reales de la población, combatiendo la desocupación, el desempleo, el desabasto, la carencia de dinero y la fragmentación social, estas iniciativas recurren al trueque y al multitrueque de productos y servicios. Se crean redes, círculos, grupos, pequeños o amplios, de reconocimiento y confianza, que contribuyen a la regeneración del tejido social.

Para facilitar los intercambios, se emiten símbolos de valor, sin fines lucrativos, partidarios o confesionales, de modo tal que se favorezca la reciprocidad entre la gente, ya que la gente es a la vez necesitada de los demás y útil a los demás. Se reconoce que toda persona, familia, microempresa, necesita de la sociedad y es a la vez un potencial para servirla.

A la vez que se reactiva la sociedad desde sus bases, en forma cooperativa y responsable, se lucha contra las condiciones que nos mantienen en una depresión, y que crean inseguridad y el crimen multifacético, hoy una de las mayores amenazas.


 

Crisis económica

Dinero equívoco e inaccesible y mercado globalizado

La crisis económica actual, crónica y agravándose día a día, está golpeando duramente a pequeños productores rurales y también a una multitud de microempresarios y proveedores de servicios urbanos, que se originan tanto en las capas populares como en las clases medias. Cierre de pequeñas empresas, desempleo, capacidades productivas desaprovechadas, inflación y devaluación de la moneda, endeudamientos, pérdida de patrimonios, son algunos de los efectos terribles que sufre la gente.

El recurso usual para trabajar, intercambiar productos y servicios, y eventualmente ahorrar, es el dinero. El cual es depositado en la banca y desde allí administrado en base a altos intereses, pero también es creado por la banca misma en forma de crédito en dimensiones insospechadas. También se maneja dinero en las bolsas de valores donde muchos inversionistas lucran según la oferta y demanda de acciones sin interesarse precísamente en el progreso de las empresas. Estos dineros en su mayor parte no están destinados a favorecer pequeños grupos locales y servidores modestos sino a megaproyectos transnacionales y sus empresas dependientes. Grandes volúmenes de dinero se reproducen mediante la usura y la especulación, y se mezclan con los de la corrupción y el crimen, en escalas fantásticas.

En un mercado globalizado supuestamente libre pero realmente dominador a favor de entidades poderosas, las cuales ya no tienen patria ni rinden cuentas a instancia pública alguna, el equilibrio ecológico se está dañando, las iniciativas locales resultan excluidas y las necesidades de las mayorías siguen relegadas.

Esta globalización promueve la creación de productos altamente competitivos en precios para ponerlos a la disposición de consumidores privilegiados. A las regiones pobres se les insta para que aporten mano de obra barata y sumisa para trabajar en productos de interés internacional mas no local. Igualmente para que agroexporten monocultivos que compitan por nichos específicos, lo cual unos pocos logran, aunque esto signifique graves desequilibrios de carácter ecológico y la destrucción del mercado local.

 


Por todo el mundo

Experiencias positivas

Existen cientos de experiencias de emisión de moneda alternativa en el mundo. Hay una historia larga de estas iniciativas pero han proliferado más a partir de los años 80. En países como Canadá, Estados Unidos, Australia, Nueva Zelanda, Inglaterra, muchas de ellas son conocidas como LETS (Local Employment and Trade Systems: Sistemas de Intercambio y Empleo Local). En Francia se las conoce como SEL (Sistèmes d'Échange Local: Sistemas de Intercambio Local). Ahora sabemos de esfuerzos similares en Alemania, España y otros países europeos.

Constantemente encontramos experiencias notables que están innovando formas para encarar la crisis con creatividad y que se intercomunican por diversos medios incluyendo Internet. En Ithaca, Nueva York, existe la experiencia de las HOURS (Horas) donde unas mil microempresas y han emitido desde 1991 con un equivalente a US $ 65,000 dólares y cuyas transacciones han producido valor por más de dos millones de dólares.

Recientemente hemos descubierto que en Argentina se están creando clubes de trueque a partir de Buenos Aires y que incorpora a cientos de miles de "prosumidores" (productores-consumidores). Incluso ahora en Asia y Africa existe gran interés por aprender de todas estas experiencias.


 

Dinero y mercado de la gente

El Tianguis Tlaloc

"LA OTRA Bolsa de Valores", conociendo diversas experiencias de moneda alternativa, lanzó en 1996 la iniciativa de crear un mercado solidario ("tianguis") entre productores y servidores, tanto urbanos como rurales. Estos se inscriben libremente, llenando una ficha donde se asientan criterios éticos y sociales así como se suscribe el compromiso personal y la oferta responsable de productos o servicios.

Este tianguis se apoya con el uso de un vale llamado TLALOC, para fomentar el multi-trueque, y que equivale a una hora de trabajo social, misma que por convención establecida por los miembros del tianguis se aprecia en un mínimo de $25 pesos o US $3 dólares.

Ciertamente, un dentista puede considerar que su hora de trabajo cuesta más que la de un peón de albañilería, dados los gastos efectuados previamente para ofrecer su servicio. Por esta razón, en este tianguis es posible negociar hasta cuatro veces el aprecio en Tlaloc de una hora de trabajo, pero no más, pues se considera que el valor humano es inconmensurable y los precios en el Tianguis son solo medios para cooperar y reestablecer niveles cualitativos de vida y socialización. El Tlaloc no sirve para atesorar ni para 'hacer transa' por sobre la relación que se establece.

A lo largo de dos años, 1996 y 1997, el Tianguis ha logrado incorporar a 150 entidades -personas, talleres, grupos comunitarios- que se identifican con este objetivo solidario y procuran intercambiar productos y servicios, utilizando parcialmente el Tlaloc en combinación con la moneda oficial.

El Tlaloc en un inicio funciona como un descuento al precio justo que se fija para negociar productos o servicios. Actualmente casi toda entidad económica que los ofrece, ante la depresión dominante, se ve en la necesidad de hacer descuentos a su razonable ganancia para adaptarse a las capacidades de pago de la gente. Con el Tlaloc, en lugar de volatilizar un valor y regalarlo sin esperar reciprocidad, se establece un sistema apreciador por el cual se generan reconocimientos sociales que significan oportunidades económicas para quienes no las tienen. El Tianguis ha establecido que el precio de cada transacción se cubra por lo menos con un 10% en Tlaloc. Afortunadamente hay quienes aceptan un porcentaje mayor, lo cual se estimula ampliamente.

El Tlaloc se distribuye entre los miembros del Tianguis en denominaciones de 1/2, 1, 2, 3, 4 y 5. El vale no tiene ningún significado aun impreso sino hasta que es firmado por quien lo emite, como un deudor del Tianguis, y por quien lo recibe, quien resulta acreedor del Tianguis por los Tlaloc que ha aceptado. Todo miembro responsable del Tianguis, usando los Tlaloc, emitiéndolos y aceptándolos, es a la vez deudor y acreedor. Todo miembro del Tianguis se obliga a aceptar por lo menos tantos Tlaloc como los que ha emitido.

Cada vale está diseñado para que pueda endosarse y circular hasta por diez transacciones entre miembros del Tianguis. Una vez llena la planilla de endosos el vale puede cambiarse por uno nuevo, esta vez ya acreditando una deuda. Y esto permite ir midiendo la circulación y las transacciones que se están propiciando en el Tianguis.

También, con carácter experimental, se ha diseñado una modalidad de cheque, por la cual se pueden hacer pagos en montos diversos, quedando documentadas las operaciones entre el deudor, el acreedor y el contador del Tianguis.

Cada participante al inscribirse recibe automáticamente 15 Tlaloc en vales y cheques con un crédito de 40 Tlaloc, los cuales solo se valorizan cuando son emitidos con su firma.


 

Boletín de información

Comunicando gente de campo y ciudad

"LA OTRA Bolsa de Valores" ha estado publicando un boletín trimestral donde se anuncian tanto las ofertas como las demandas de los tianguistas, así como los datos de cada uno, a fin de que la comunicación se pueda efectuar libremente. Este boletín circula también en forma autónoma a través de reuniones y los propios miembros del Tianguis.

La intercomunicación puede efectuarse inicialmente mediante el teléfono, incluso correo electrónico, aunque poco después se susciten visitas, encuentros y ferias. Cada miembro inscrito es responsable de la calidad de lo que ofrece y en cada transacción las dos partes tienen que cuidar el respeto a sus intereses a mutua satisfacción. De este modo la confianza se acrecentará entre los participantes del Tianguis, reforzando su vida económica y cohesionando social y culturalmente a la comunidad.

El manejo de este sistema es democrático, en base a las transacciones efectuadas por cada quien, no tiene fines de lucro ni de proselitismo político o religioso. Se efectúan reuniones periódicas, a modo de convivios y ferias, para compartir experiencias en el nivel de intercambios de productos y servicios, pero también para crear empatías, consensos, nuevas relaciones y acrecentar la cohesión del Tianguis en términos sociales, culturales y éticos.

Si bien ha existido un impulsor inicial, "LA OTRA Bolsa de Valores", se procura que se formen pequeños grupos zonales o microregionales, que en forma autónoma faciliten la comunicación cara a cara, y también grupos de interés o enfoque, como lo son los ecologistas, los étnicos, los culturales, los cívicos, los espirituales, los médicos, etc.

Un gran desafío que se prevé es el superar el divorcio entre campo y ciudad, buscando eliminar las intermediaciones parásitas y antisolidarias así como las barreras de distancia, transportación, almacenamiento y distribución de productos. Identificar solidaridades entre grupos urbanos y rurales es muy importante no solo en términos ideológicos o culturales sino también en términos económicos, de producción y consumo, para lo cual hay que diseñar conexiones e intermediaciones positivas.


 

En todas la geografías

Se invita a todos los sectores a innovar formas y medios de intercambio

Un gran esfuerzo está aun por realizarse tanto de parte de los consumidores como de los productores para operativizar estructuras económicas que de verdad fomenten a la sociedad y respeten el medio ambiente. El Tianguis Tlaloc es una semilla y a la vez una orientación que puede inspirar experiencias microregionales y regionales en diversas partes del país, en consonancia con otras en el continente latinoamericano.

Ya en los estados de Yucatán, Oaxaca, San Luis Potosí, Michoacán, se efectúan consultas para emular esta experiencia. Igualmente, el Tianguis Tlaloc suscita interés en Los Angeles, California, y en Sâo Paulo, Brasil, y desde países tan alejados como Senegal y Tailandia nos han efectuado consultas Estamos en la etapa de diseño y experiencia elemental. Sabemos que el trueque nuevamente se practica en algunas comunidades indígenas, como en Pátzcuaro o en la sierra de Puebla, para las cuales el multitrueque puede ser un factor multiplicador. Hay que vencer sospechas y desconfianzas propias de una situación predominante plagada de abusos y fracasos. En materia de dinero, valores, precios y mercado, hay muchos mitos por devanecer a fin de que resulten nuevamente un medio y no un fin, al servicio del bienestar de la gente común. Y en ello, las verdaderas soluciones no vendrán de arriba ni de afuera, se podrán encontrar sólo con la participación consciente y responsable de la sociedad, a partir de sí misma y de sus intereses cotidianos más elementales y justos.

Tanto el sector privado, la empresa, como el sector público, el gobierno, deben interesarse en estas experiencias y apoyarlas desde sus respectivos campos. Las empresas chicas, medianas y grandes que sufren el embate de la globalización transnacional requieren retomar su responsabilidad hacia la sociedad local, sea consumidora o productora, hacia su entorno ambiental, y recrear una economía verdaderamente sostenible. Los gobiernos y dependencias nacionales, estatales y municipales, requieren apoyar los esfuerzos de la población de manera que sus capacidades productivas no se frustren, se fortalezcan y se orienten a satisfacer las necesidades comunes más elementales y sin exclusiones.


 

Toda crítica y sugerencia es bienvenida.

Seguimos aprendiendo cómo hacerlo mejor. Informes: LA OTRA Bolsa de Valores y Promoción del Desarrollo Popular, A.C.: Tlaloc 40-3, Col. Tlaxpana, 11370, México, D.F., Tels.: 566 42 65 y 535 03 25 Fax: 592 1989 E-mail: espacios@laneta.apc.org


 

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