En los pueblos indígenas la palabra fluye en forma
de conocimiento y memoria; surge de los antiguos, corriendo
y cayendo en cascadas de generación en generación.
La comunicación como el agua, fluye y se nutre de
nuevas vertientes. Sin comunicación no hay cultura,
historia, ni futuro; no hay pueblos.
Hoy, en los pueblos indígenas la comunicación
acrecenta su cauce aprovechando las nuevas tegnologías,
sin desviarse ni desbordarce, para seguir fluyento de comunidad
en comunidad.
