¿CÓMO PLANIFICAR
UNA CAMPAÑA DE CABILDEO?

 

1.- Análisis del problema

A) Selección de los problemas general y específico

Antes de emprender una campaña de cabildeo, es necesario tener en cuenta qué se quiere cabildear. Esto requiere hacer un ejercicio de discusión y discernimiento colectivos para elegir sólo un problema a tratar. Es frecuente que los problemas seleccionados por los grupos sean muy globales, de ser así, es oportuno desglosarlos hasta llegar a uno específico. Mientras más concreta sea la definición de un problema, mayores son las posibilidades de solución.

La selección del problema específico que el grupo pretende abordar es una tarea compleja. A continuación se enuncian algunos de los criterios básicos a considerar:

 

B) Identificar los componenetes del problema

Ubicado el problema específico es necesario desmenuzarlo para identificar sus componentes y elementos causales, ya que un problema es el resultado de muchos factores específicos y sólo puede ser resuelto a través de sus causas concretas. Un método útil para el análisis del problema es una lluvia de ideas, para tratar de identificar todos los componentes que lo integran. Después, se realiza un listado mínimo descartando aquellos aspectos que tengan una relación menor con el problema. Lo ideal es llegar a un nivel de desglose que permita reconocer los mecanismos concretos que pueden ser modificados con la intención de pensar posibles soluciones. Entre todos los factores se escoge de uno a tres, para la elaboración de una campaña de cabildeo.

 

C) Ordenar y priorizar los componentes del problema

Ya que se cuenta con una primera relación o listado de los componentes de un problema hay que agrupar a éstos temáticamente. Los criterios que se proponen para reunirlos son los siguientes:

Una vez que se tiene el listado ordenado se recomienda jerarquizar los componentes para escoger los aspectos más importantes o los más fáciles de solucionar en primera instancia, o bien, los de más interés para el grupo. Para la priorización se sugieren los mismos criterios utilizados para la selección del problema.

 

D) Fases en la generación e implementación de políticas

Un instrumento útil en la identificación y análisis del problema es el concepto de las fases que generalmente existen en la generación e implementación de políticas gubernamentales o de instituciones nacionales e internacionales. Son cuatro las fases distinguibles:

  1. La definición de la agenda pública o institucional.
  2. La formulación de políticas concretas y su transformación en leyes o programas.
  3. La aplicación de leyes o la implementación de programas.
  4. El monitoreo y la evaluación de impacto.

La incidencia se realiza en todas las fases. Es importante determinar claramente cuál de éstas demanda más atención en un momento dado, y cuál ofrece la mayor posibilidad de influencia. Es más fácil intervenir en ciertas fases que en otras porque ofrecen mayor oportunidad de acceso o incidencia o porque la naturaleza y capacidad del grupo tienen más potencialidad en una que en otra, lo cual influirá en la definición de la estrategia.

 

E) Proposición de soluciones concretas frente a los componentes principales

Identificada la fase en que se encuentra el problema, se comienza a desarrollar una propuesta, la cual se puede generar en cualquiera de las cuatro fases antes mencionadas.

Una vez que se han indicado los componentes de un problema, se puede pensar en posibles soluciones para cada componente. Hay que recordar que la finalidad del cabildeo no es la de emitir un pronunciamiento en contra de un problema específico, sino ofrecer una solución concreta al mismo.

 

F) Selección de tres a cinco propuestas

Se sugiere a los grupos seleccionen de tres a cinco propuestas con miras a enfrentar el problema elegido, éstas se deben considerar eventuales en una agenda tentativa de acción.

Es necesario considerar las limitaciones del grupo, ya sean éstas institucionales, de recursos humanos o económicos. Esto es de suma importancia, ya que al no tener presente esas limitaciones el grupo se puede perder y/o desviar.

Es importante tener en cuenta que antes de adoptar definitivamente alguna propuesta de solución es recomendable, en la medida de lo posible, consultar con expertos para que el grupo determine los criterios en la selección de las propuestas centrales a trabajar para la solución del problema.

 

2.- Afinación de la propuesta

A) Selección de una sola propuesta a trabajar

Dado el alto grado de trabajo que se concentra generalmente en la planeación y realización de una campaña seria de incidencia, es importante no querer hacer aquello que no está al alcance del grupo. En la mayoría de los casos es necesario unificar esfuerzos y optimizar los recursos humanos y económicos en una o dos propuestas, orientadas éstas a lograr o impulsar un cambio específico. Grupos que lanzan diez o más iniciativas a la vez, perderán eficacia en su campaña de cabildeo.

 

B) Revisión y afinación de la propuesta

La propuesta debe estar dirigida a solucionar el problema que ha seleccionado el grupo. Definirla requiere precisar lo que el grupo quiere hacer. Se recomienda al mismo que escriba su propuesta con todos sus detalles, ya que éste ejercicio le será útil como base de su campaña de cabildeo.

La afinación de la propuesta tiene como finalidad especificar y detallar las pasos y tareas a realizar. Es decir, definir exactamente qué es lo que se quiere, quién lo va a hacer, cómo lo va a hacer, y en qué tiempo se va a realizar.

Lograr una propuesta específica y detallada, exige que ésta reúna ciertas características: 1) cuantificable y medible, 2) específica y entendible, 3) técnica, política y económicamente factible, 4) realizable en un plazo razonable, y 5) que contribuya a la formación y/o fortalecimiento de alianzas y coaliciones.

  1. Cuantificable y medible: sólo dando un valor a la propuesta se sabe si se ha fracasado o se ha ganado.
  2. Específica y entendible para todos por igual: la afinación de la propuesta debe ser entendible al interior del grupo. Esto es clave en el cabildeo, puesto que el uso de alguna palabra o concepto contenida en la propuesta puede tener diferentes significados para los integrantes del grupo. Por lo tanto, es necesario darle contenido común, tanto a las palabras como a los conceptos utilizados en la propuesta para unificar significados y criterios.
  3. Técnica, política y económicamente factible: Una campaña de cabildeo requiere de muchos recursos humanos, materiales y de tiempo. Si el grupo es de reciente creación, es recomendable comience con promover propuestas no tan ambiciosas o complicadas, y sí con grandes posibilidades de éxito. Esto es temporal, mientras se adquieren mayor experiencia, relaciones y recursos humanos y materiales.
  4. Realizable en un plazo razonable: Si se desean obtener logros importantes, se sugiere jerarquizar los intereses, es decir, hay que señalar qué se abordará en primer lugar, qué en segundo lugar, qué en tercero y así sucesivamente, todo dentro de un plazo no muy largo.
  5. Que contribuya a la formación y fortalecimiento de alianzas y coaliciones: Si la propuesta está hecha de manera clara y precisa, ésta debe servir de plataforma para buscar el apoyo y adhesión del mayor número de grupos posibles, o a la creación o fortalecimiento del trabajo coordinado o de red, ya que el éxito de una propuesta puede estar determinada, según sea el caso, por el mayor apoyo de grupos y personas.

 

3.- Análisis del espacio de decisión

Ya efectuado el análisis del problema y afinada la propuesta, el siguiente paso consiste en analizar el espacio de decisión, o sea, identificar quién tiene el poder de decisión sobre la propuesta. Es importante familiarizarse lo más rápido posible con el procedimiento para la toma de decisiones en cada fase. Mientras más se conoce sobre el proceso, se tendrá más posibilidades de influir en él. El análisis del espacio de decisión requiere contestarse las siguientes preguntas:

 

A) ¿Quién exactamente toma la decisión final?

En esta parte del cabildeo se busca identificar al actor que finalmente tomará la decisión, es decir, la persona que en última instancia decide si es afirmativa o negativa la respuesta respecto a la propuesta del grupo. Este actor principal es el blanco en la campaña de cabildeo. En ésta se busca personalizar a la oposición, ya que no se está cabildeando a instituciones sino a personas.

En caso que haya varias personas e instancias involucradas en la toma de decisión, el grupo elaborará una lista en la que ordena los distintos nombres de las personas o instituciones, empezando por el que se considere más importante.

 

B) ¿Cómo se toma la decisión?

Para influir en la toma de decisión existen procedimientos formales y complicados. Por ejemplo, cuando la propuesta requiere de la emisión de alguna ley o reglamento, entonces hay que entender cómo funciona la Asamblea Legislativa o la institución que se va a cabildear.

Es necesario identificar los siguientes pasos en la toma de decisiones:

En la toma de decisiones también existen procedimientos no formales. Algunos ejemplos pueden ser una instrucción presidencial, presiones del sector privado, consulta con asesores influyentes y recomendaciones de organismos o instituciones nacionales e internacionales.

Para influir en el blanco hay que emplear tanto el procedimiento formal como el no formal. Se puede tener más oportunidad de éxito siguiendo el primero, sin embargo, en ocasiones sólo hay posibilidad de incidir si se tiene acceso al procedimiento no formal.

Por último, cabe mencionar que en la mayoría de los grupos, no se toma en cuenta el tiempo estimado para hacer un buen análisis del espacio de decisión. Para su realización a veces se requiere realizar tareas de investigación con el fin de recabar la información necesaria, ejercicio que en general no se lleva a cabo y le impide a las organizaciones saber exactamente cuáles son los procedimientos y la calendarización en la toma de decisiones. Si no se tiene presente esto, y si no se hace una inversión de tiempo suficiente en este paso, es muy probable que la campaña de cabildeo fracase.

 

4.- Mapa de poder

El mapa de poder es un ejercicio de análisis que permite al grupo, por un lado, identificar al actor clave (el blanco), el cual constituye la primera audiencia, y por otro lado, para reconocer a los actores secundarios (aliados, oponentes e indecisos) los cuales conforman la segunda audiencia. Precisamente éstos tienen la capacidad de influir en cierto grado sobre el blanco en alguna etapa del proceso de decisión.

En seguida se describe a los actores secundarios:

En el cabildeo, el aliado, el oponente y el indeciso pueden cambiar de posición dependiendo de la propuesta específica. Es decir, no son actores estáticos o inamovibles. Por último, hay que detectar el grado de influencia de los actores secundarios sobre el blanco, por lo que se precisa hacer una lista empezando por el aliado más importante, después el segundo y así sucesivamente, porque el objeto del mapa de poder es ubicar a los actores que ayudan a llegar al blanco. Para esto es imprescindible un manejo continuo de información.

Para realizar el mapa de poder, se ubica en el centro al blanco y alrededor a todos los actores secundarios que influyen en él, escribiendo sus nombres y apellidos.

Aunque se plantee una campaña a nivel nacional, se debe tener en cuenta la influencia internacional.

Como resultado del ejercicio de análisis, se elabora el mapa de poder. A continuación se ejemplifica éste:

El mapa de poder puede cambiar constantemente en el desarrollo de la campaña de cabildeo, por lo que se recomienda realizar este ejercicio por lo menos cada dos semanas para refrescar y agregar nueva información. También para los actores secundarios se puede realizar un mapa de poder para realizar minicabildeos. En seguida una serie de preguntas sugerentes para poder ejecutarlos:

 

5.- Autoanálisis: la organización para el cabildeo

El autoanálisis es un ejercicio para definir cómo se va a organizar la campaña de cabildeo. En ésta hay que precisar quién conforma el equipo de trabajo que lleva a cabo las actividades específicas; la aportación de cada organización o miembro del grupo; cuál va a ser el procedimiento en el proceso de decisión al interior del equipo de trabajo. Además, es importante aclarar cuáles serán sus facultades, sus límites para negociar y tomar decisiones, además de determinar cuándo es conveniente consultar a las bases o a la coalición. Asimismo, hay que establecer claramente las reglas del juego entre las organizaciones participantes, las cuales no necesariamente tienen que ser aliadas tradicionales, esto se plantea con el afán de crear un espacio de reflexión, en el que se pretende evaluar las fortalezas y limitaciones de la organización, institución o coalición. El autoanálisis, que puede hacerse en cualquier momento de la campaña de cabildeo, requiere se incluyan los siguientes pasos:

1) Identificar de manera precisa a las organizaciones que impulsarán la campaña de cabildeo, contestando a las preguntas que acontinuación se enuncian:

2) Precisar los mecanismos en el proceso de decisión al interior de la coalición o grupo de trabajo, haciéndose las siguientes preguntas

3) Aclarar el aporte de cada organización en la campaña de cabildeo teniendo en cuenta:

4) Realizar un análisis político bajo las siguientes consideraciones:

5) Hacer un análisis de las fuerzas y debilidades del grupo, para así poder medir el nivel de incidencia real con la que se cuenta.

6) Proponer posibles soluciones a las debilidades descubiertas.

7) Desarrollar una estrategia para aumentar la capacidad institucional del grupo y seleccionar dos o tres actividades que lo fortalezcan, las cuales pueden ser, entre otras:

 

6.- Estrategia de influencia

Una estrategia es un conjunto de actividades coordinadas y dirigidas a alcanzar un objetivo común. Las mismas son diseñadas y realizadas por los miembros de un grupo. En el cabildeo, la estrategia es el conjunto de acciones orientadas a influir o convencer al blanco para lograr la aprobación de la propuesta. Diseñar una estrategia para el cabildeo implica haber realizado previamente las siguientes tareas:

  1. Investigar: El diseño, programación y calidad de la investigación es crucial. La efectividad del trabajo de incidencia está sustentada en los resultados alcanzados por una investigación objetiva. Ésta requiere de datos estadísticos, pronunciamientos de expertos, testimonios de personas afectadas directamente, ya que cualquier información falsa o no comprobable puede llevar a un resultado equivocado, parcial y subjetivo, con lo cual se puede desacreditar al grupo que está llevando a cabo la campaña de cabildeo.
  2. Saber a qué nivel se toman las decisiones: Por ejemplo, si es a nivel gubernamental, es necesario precisar si el cabildeo se hará con el gobierno municipal, estatal o federal. En caso que se pueda efectuar en cualquiera de estos tres, se debe decidir en cuál se tiene mayor posibilidad de éxito para alcanzar las metas planteadas por el grupo.
  3. Elaborar una propuesta: Es necesario pasar por un proceso de discusión interno para así llegar a consensos duraderos, es decir, que el diseño de la propuesta no la elaboren unos cuantos, sino que participen todos los involucrados en la campaña de cabildeo, esto no impide que una comisión elegida por la asamablea, retome las aportaciones hechas y proponga una redacción que será aprobada por todos los miembros.
  4. Identificar al blanco: Ubicar al actor principal de la campaña de cabildeo, que es quien toma la decisión final sobre la propuesta.
  5. Detectar a los aliados, oponentes e indecisos: La identificación de estos actores es vital para poder acceder o influr sobre el blanco.
  6. La medición de fuerzas y debilidades del grupo que cabildeará: Es preciso definir las capacidades y las limitaciones (humanas, materiales y financieras) del grupo para no querer hacer aquello que no está a su alcance.

En una campaña de cabildeo pueden desprenderse varias actividades a realizar dentro de la estrategia, por lo que se recomienda se dé prioridad a aquellas que realmente influirán en la toma de decisiones del blanco. Entre todas las acciones posibles, las relacionadas con los medios de comunicación, la movilización y la presión son de gran relevancia.

La formulación de la estrategia de influencia y la definición de tareas es la parte más creativa en la incidencia. A través de este proceso se trata de descubrir cómo convencer al blanco y a los indecisos, cómo motivar a actuar a los aliados y cómo neutralizar a los oponentes.

 

A) Análisis de los intereses, motivaciones y posiciones de los actores identificados

En la estrategia para el cabildeo y las actividades que emanen de ella deben estar orientadas para influir en los actores que se consideren importantes. Se deben analizar los intereses, motivaciones y posiciones de los actores (blanco, aliados, oponentes e indecisos) en relación a la propuesta, para que los mismos sirvan de guía, por un lado, en la elaboración de los argumentos que se emplearán para convencerlos, y por el otro, en el diseño de las medidas de presión que se utilizarán.

 

B) Definición de argumentos y formas de presión

Una de las vías más seguras tanto para conseguir mayores niveles de conciencia acerca del problema que se desea resolver como para lograr un amplio apoyo hacia una propuesta específica, consiste en la formulación de argumentos o mensajes convincentes dirigidos a los actores primario y secundarios.

Los argumentos deben estar basados en información objetiva y datos comprobables, pronunciamientos de expertos, testimonios de personas afectadas directamente, etcétera. Su estilo, contenido, lenguaje, fuentes de información, formato y el momento de presentación deben configurarse en torno al ambiente político y a los intereses, motivaciones y posiciones de los actores arriba mencionados en los cuales se trata de influir. Asimismo, en los argumentos deben plantearse objetivos concretos. Hay argumentos generales y específicos. Mientras los primeros forman parte de la hoja de propuesta, los segundos pueden emplearse como base para la elaboración de un documento de trabajo al interior de la organización, el cual sirva de guía en el proceso de convencer a los actores (blanco, indecisos, oponentes y aliados).

A continuación se ponen a consideración algunas de las actividades más recurrentes que se emplean en el cabildeo:

Ahora bien, ciertamente las acciones confrontativas tienen su lugar. Sin embargo, por lo general es más eficaz utilizar, primero, acciones persuasivas, sobre todo si partimos de la base que el objetivo primordial durante la campaña de cabildeo es convencer a los que tienen el poder de decisión; ya que si se pasa rápidamente a la confrontación y la denuncia pública se puede ocasionar rigidez en la posición del blanco, con lo cual el objetivo se verá seriamente obstaculizado.

 

C) Convencer, motivar y neutralizar a los actores con poder de decisión

A continuación se ponen a consideración algunos de los criterios básicos para poder influir en los actores con poder de decisión.

Para convencer al blanco hay que definir:

Para convencer a los indecisos hay que identificar:

Para motivar a los aliados es necesario puntualizar:

Para convencer o neutralizar a los oponentes hay que determinar:

En caso que la campaña de cabildeo incluya una estrategia de prensa, ésta por lo menos debe considerar:

Otros aspectos que hay que tomar en cuenta son:

Por último, es importante recordar que muchas de las decisiones que toma una persona están determinadas por factores subjetivos, tales como:

De estos tres factores, la forma de enmarcar un problema es lo más fácil de modificar a través de argumentos persuasivos. En cambio, lo más difícil de cambiar son los valores personales. Por esta razón, debemos evitar atacar frontalmente los valores del otro, porque crea hostilidad y resistencia.

 

7.- Planificación de actividades

Las actividades son las tareas concretas que el grupo llevará a cabo para planificar y ejecutar su campaña de cabildeo. En este paso se busca detallar todas y cada una de las actividades necesarias para:

  1. Terminar de preparar la campaña.
  2. Ejecutar las estrategias definidas en el paso anterior.

En cada campaña de cabildeo existen dos actividades que no pueden faltar, éstas son 1) la preparación de una hoja de propuesta y 2) las visitas cara a cara con el blanco, indecisos, oponentes y aliados. En la primera, se especifica breve y claramente la propuesta y la importancia de ésta . En la segunda, se expone de forma más directa y efectiva la iniciativa, además que sirve para recoger información adicional. Se debe tomar en cuenta que ambas acciones demandan escasos recursos económicos y son fáciles de realizar.

Hoja de propuesta

  • En cualquier campaña de cabildeo debe prepararse una hoja de propuesta, la cual sirve de guía para la campaña.

  • Dicha hoja debe contener un planteamiento breve y conciso acerca de la importancia de

  • la propuesta y sus argumentos principales.

  • Se sugiere que la hoja de propuesta no exceda de dos páginas.

  • Si se desea puede mencionarse brevemente a los grupos que la suscriben.

Los miembros del grupo deben procurar que cada una de sus actividades contribuya a la realización de la estrategia de incidencia que se empleará para acercarse a los actores que tengan poder de decisión, las mismas pueden estar dirigidas a:

Para cada actividad propuesta se debe nombrar un responsable, el cual se encargará de realizar las tareas correspondientes y la calendarización de las actividades, así como la estimación y asignación de los recursos necesarios (ya sean humanos, materiales o económicos) para llevar a cabo el plan de actividades. Entre las tareas más importantes están:

Una vez que se ha hecho un listado de todas las actividades es recomendable readecuar el plan de actividades acordado, tomando en cuenta las capacidades reales de la organización y/o las posibilidades de conseguir más aliados y recursos adicionales. Es de suma importancia hacer un análisis en términos de los costos y beneficios de cada actividad propuesta (por ejemplo, muchas veces los estudios largos y los seminarios-talleres no producen mucho impacto, pero ayudan en el proceso de elaboración de la estrategia y del plan de actividades), motivo por el cual se recomienda, en la medida de lo posible, escoger las acciones que tengan un mayor impacto con el menor costo.

 

8.- Evaluación constante

La evaluación es un elemento esencial en cualquier campaña de cabildeo. Al aplicarla se rescatan tanto los éxitos como los fracasos, ejercicio que fortalece la capacidad del grupo para futuras campañas de incidencia política. Evaluar implica atender tres niveles diferentes:

  1. A nivel de la política (logrando cambios específicos en políticas, programas y comportamiento de funcionarios públicos). En este sentido, hay que tomar en cuenta el trabajo de la organización en la planificación e implementación de la estrategia, los esfuerzos de construir alianzas y coaliciones, la efectividad de los argumentos, las audiencias que se lograron alcanzar, y los éxitos o fracasos en su intento de incidir en la toma de decisiones de los actores con poder de decisión. Es decir, ¿qué cambios específicos se lograron en términos de políticas, leyes, programas o comportamientos?
  2. A nivel de la sociedad civil (fortaleciendo organizaciones de base, ONG’s, OC’s, etcétera, lo que permite construir nuevas relaciones de poder mucho más equitativas). Hay que evaluar el impacto de la labor de incidencia en términos del fortalecimiento de la organización, institución o coalición para promover, defender y/o garantizar el cambio especifico planteado.
  3. A nivel de la democracia (aumentando el espacio político y los niveles de participación de los ciudadanos, organizaciones e instituciones de la sociedad civil). Deben evaluarse los logros y fracasos en términos de la democratización. En qué ámbitos se logró aumentar el espacio político de acción, de participación y el grado de legitimación de la sociedad civil en su labor de incidencia.

 

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