INTRODUCCIÓN

En este Manual se ofrece una metodología sencilla dirigida a organizaciones sociales y civiles interesadas en aprender a planificar campañas de cabildeo. Su empleo puede coadyuvar al logro de cambios concretos en las acciones gubernamentales, a la cohesión y unidad a nivel grupal y a la eficaz administración de los recursos con los que se cuenta. Antes de empezar a exponer de manera sintética en qué consiste la metodología del cabildeo, es necesario aclarar brevemente el significado de cabildeo e incidencia. En algunos países estos terminos tienen una acepción y empleos distintos. Así, mientras el cabildeo es considerado la política de looby, la cual consiste en hacer arreglos o lograr acuerdos no públicos entre políticos; la incidencia es un proceso de movilización política de la sociedad civil, cuyo objetivo es influir o persuadir a un actor con poder de decisión. Cabe destacar que en esta guía se emplean como sinonimos los términos cabildeo e incidencia, para indicar el proceso de influencia de la ciudadanía sobre los actores con poder de decisión.

El método para efectuar una campaña de cabildeo consiste en ocho pasos, cuyas técnicas exigen reflexión y análisis participativo, éstos son:

  1. Análisis del problema: El primer paso del cabildeo es definir una acción específica frente a un problema determinado que se desea impulsar.
  2. Afinación de la propuesta: En segundo lugar se tiene que precisar exactamente qué se pretende lograr. Mientras más clara sea la propuesta, mayores son las posibilidades de éxito.
  3. Análisis del espacio de decisión: Ya que está claro lo que se quiere lograr, se procede a analizar cómo se toma la decisión que se busca impulsar o influir.
  4. Mapa de poder: En este paso se detecta a los actores que tienen influencia sobre aquel o aquellos actores que toman la decisión. Es decir, quiénes son todos los actores políticos y sociales relacionados con la decisión de la propuesta.
  5. Autoanálisis: En esta etapa se identifican las fuerzas y las debilidades de la organización que impulsará la campaña de cabildeo.
  6. Estrategia de influencia: La estrategia es la parte más creativa del cabildeo, en ésta se intenta definir cómo se puede tener influencia sobre los espacios de decisión, neutralizar oponentes, ganar y motivar aliados, e influir sobre los indecisos. La estrategia siempre se define en relación a quien o quienes se busca influir.
  7. Plan de actividades: Las actividades son las tareas concretas a través de las cuales se pretende efectuar la estrategia y lograr las metas planteadas.
  8. Evaluación continua: Después de realizar la campaña de cabildeo, habrá que evaluar cada uno de los pasos seguidos. Esto es de suma importancia, ya que se requiere saber con exactituda lo que se hizo bien y lo que se hizo mal, experiencia útil para que en las futuruas campañas de cabildeo se afinen las capacidades y se corrijan las deficiencias del grupo en el proceso de incidencia.

En otras palabras, la campaña de cabildeo inicia con la identificación y desglose del problema que interesa al grupo y así poder desentrañar algunas propuestas concretas de solución. Resuelto esto el grupo elige y afina una sola propuesta. Los siguientes pasos ayudan al grupo a dar forma a la estrategia política de influencia. Para ello, se define quién es el actor clave (el blanco) en la campaña de cabildeo. A través de un ejercicio de análisis denominado mapa de poder, se detectan los actores secundarios con capacidad de influir sobre el blanco. Dichos actores se clasifican en aliados, indecisos y oponentes.

Con el autoanálisis se define la manera como se va a organizar la campaña de cabildeo. Por un lado, es necesario señalar con precisión los grupos e instituciones que intervendrán en dicha campaña y por el otro, es importante identificar las fuerzas y debilidades de la organización y cómo actuar en relación a estas últimas. Después se trabaja la estrategia política, cuyos argumentos y acciones propuestos por el grupo ayudarán a persuadir al blanco para que acepte la propuesta planteada.

El grupo debe realizar por escrito cada una de las actividades necesarias para efectuar la estrategia, los nombres de las personas responsables de éstas, la calendarización de dichas actividades y los recursos necesarios. Se recomienda que la campaña de cabildeo sea evaluada constantemente, con base en la nueva información adquirida a lo largo del trabajo, en las coyunturas políticas y en la organización del grupo. Finalmente, se sugiere se identifiquen los logros obtenidos y las dificultades encontradas en el transcurso de la campaña, para medir qué tanto se lograron los cambios propuestos y el impacto del cabildeo a nivel organizativo e individual.

 

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