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I.- EL CIUDADANO Y LO PÚBLICO Ç (Sube un nivel)
El Movimiento Ciudadano por la Democracia
(MCD) está impulsando un proyecto educativo que lleva por nombre: Yo-ciudadano,
Yo-gobierno, el cual está dirigido a promover en los ciudadanos la importancia de
participar e incidir en lo público. Para la ciudadanía implica realizar algunas de las
siguientes tareas entre otras: proponer, diseñar, planificar, monitorear y evaluar entre
ciudadanos y autoridades las políticas públicas emprendidas por los distintos ámbitos
de gobierno, para así medir su impacto real de manera más objetiva.
Para que esto suceda los ciudadanos deben empezar a participar de manera más sistemática
en la vida pública; en este sentido pretendemos promover un proceso
político-educativo que tenga como finalidad una nueva relación ciudadanía-gobierno.
Para que ésta sea realmente vivida por ambos es necesario, en primer lugar, que el
ciudadano desarrolle un perfil con nuevas cualidades y capacidades políticas, es decir
que trascienda el ámbito de las demandas y pase al de las propuestas (lo anterior no
significa que el ciudadano se despoje de su capacidad crítica, sino pontenciarla mejor);
en segundo lugar, las autoridades emanadas de procesos electorales democráticos,deben
abrirse a una real participación de los ciudadanos en el ámbito público (un gobierno
democrático no es solamente el elegido en un proceso electoral legal sino el que promueve
e integra a los ciudadanos al mismo); y en tercer lugar, los ciudadanos deben estar más
informados y preparados en cuanto al funcionamiento de las estructuras e instituciones de
gobierno; por lo tanto resulta necesario que los ciudadanos conozcan las reglas y los
procedimientos formales de la democracia (en tres distintos ámbitos, el municipal, el
estatal y el federal).
Con lo antes mencionado, no queremos decir que los ciudadanos van a desplazar a sus
autoridades en sus funciones, sino que éstas deben cumplir de manera corresponsable el
papel que les fue asignado: escuchar y acatar el mandato que la ciudadanía les otorgó.
Para lograr lo anterior es necesario, por un lado, romper con la concepción negativa que
impera en muchos sectores del gobierno y sus instituciones, en desprestigiar y
obstaculizara la participación ciudadana en la toma de decisiones. Fernando Bárcena nos
dice al respecto:
Un problema especialmente delicado de nuestras sociedades democráticas reside en la falta
de confianza, por parte del Estado y las instituciones, en la capacidad y pericia de los
ciudadanos como sujetos políticamente capaces de ejercer su facultad de decisión y
juicio. A través de esta desconfianza se da carta de naturaleza a un desplazamiento de la
actividad política, a una verdadera transmutación, en virtud de la cual pasa ésta a
considerarse una labor de los expertos.
La única forma de romper con la concepción negativa que se tiene de la participación
ciudadana en los asuntos públicos es la de abrir espacios y estructuras institucionales
que garanticen la presencia de ciudadanos en la toma de decisiones, obligando a los mismos
a asumir de manera responsable sus resoluciones. Dichas estructuras de participación no
se deben convertir en una forma de corporativismo o desaliento de la participación
ciudadana, por el contrario, deben garantizar su autonomía y libertad.
El proceso de participación institucional de los ciudadanos en los ámbitos de gobierno
requiere, por un lado revisar y en su caso modificar reglamentos y leyes orgánicas
municipales, y por el otro garantizar en las constituciones estatales y federal, el
derecho de los ciudadanos de participar en las decisiones trascendentes para el país, ya
sea por medio de mecanismos, tales como el plebiscito, la iniciativa popular o el
referéndum.
El MCD propone una estrategia de construcción de ciudadanía autónoma, participativa y
propositiva, en donde los mismos ciudadanos sean sus edificadores. Para ello se requiere
incentivar y acompañar procesos socio-políticos dirigidos a la construcción de sujetos
y actores sociales, lo cual exige potenciar la capacidad de juicio político (autonomía
moral) y de propuesta de los ciudadanos.
La construcción de una nueva ciudadanía participativa en lo público requiere que los
ciudadanos basen su actuar en la ética, la cual deberá contribuir a la consolidación de
una nueva cultura política democrática en su relación con otros ciudadanos y con el
gobierno.
Qué tipo de valores, actitudes y prácticas sociales se espera obtener con relación al
comportamiento de los ciudadanos a partir de su participación en lo público.
* Que los ciudadanos se involucren políticamente en asuntos públicos de interés común,
ya que éstos son corresponsables en la dirección que tomen las acciones emanadas de las
políticas de su gobierno en especial, el local. Esto implica por parte de los ciudadanos
un conocimiento de sus derechos y un ejercicio responsable de los mismos.
* Que los ciudadanos se capaciten para influir en las decisiones gubernamentales, utilizando
elementos teóricos, políticos y metodológicos para el cabildeo y la
incidencia política.
* Que los ciudadanos actúen de manera solidaria, respetuosa, organizada y
planificada. Para esto tienen que diseñar e implementar acciones estratégicas
orientadas por lo ético.
* Que los ciudadanos desarrollen su capacidad propositiva, ampliando sus conocimientos
acerca del sistema político: su estructura y sus instituciones, además
de las reglas y procedimientos inherentes al mismo.
Para alcanzar lo anterior se plantea un proceso educativo a partir de talleres y
cursos-seminarios, los cuales tienen como meta contribuir a la construcción de espacios
democráticos de donde emerjan ciudadanos participativos.
2.- LA IMPORTANCIA DE EDUCAR
PARA LA DEMOCRACIA Ç (Sube un nivel)
Es esta parte queremos contextualizar nuestra
posición educativa. Esto significa hacer una crítica constructiva a la visión
reduccionista que se tiene de la democracia y de la educación en ese mismo terreno. Al
respecto nos apoyamos en la línea argumentativa del sociólogo francés Alain Touraine:
... al reducir la democracia a procedimientos institucionales, olvida la necesidad de
movimientos que emprendan la tarea de limitación del poder.
La democracia no podría reducirse a la organización de elecciones libres. Se mide por la
capacidad del sistema político de elaborar y legitimar las demandas sociales al
someterlas directa o indirectamente al voto popular, lo que supone que sepa combinar la
diversidad de intereses materiales y morales con la unidad de la sociedad. Combinación
que obliga a trazar fronteras constantemente cambiantes entre los deberes legales y las
libertades personales o colectivas.
Lo que pretendemos en esta parte es superar como ya dijimos, la visión reduccionista de
la democracia, o sea, su aspecto formal, con esto no queremos decir que las reglas y
procedimientos institucionales de la democracia no sean un momento necesario de la misma.
Es un momento necesario pero no suficiente. Esto implica no quedarnos con esta visión
estrecha de la democracia. Tampoco queremos decir con esto que se desprecie o desvirtúe
este aspecto de la democracia, lo que queremos advertir es que sin no superamos esta
visión reduccionista se puede caer en una desencantamiento real de la misma. En este
sentido, asumimos la preocupación del pedagogo Fernando Bárcena, que al respecto nos
dice:
Este desvirtuamiento [de la democracia] se da, al menos, cuando se presentan las
siguientes circunstancias: a) Cuando las prácticas democráticas se alejan de los
ideales, valores y fines específicos de la democracia (libertad e igualdad); y b) cuando
las prácticas democráticas presuponen un modelo de democracia en que se confunden los
planes de lo real y de lo realista. Es decir; cuando de la constatación de
que la política lleva a un modelo específico de democracia, se pasa sin más a
considerar que, pese a todas sus imperfecciones, tal modelo es el único capaz de hacer
viable la democracia, rechazando por tanto la validez de cualquier otro. Esta última
circunstancia conlleva una sustitución del deber ser por el ser. Con ello
se desvirtúa la democracia, al incrementarse la distancia entre la democracia ideal
y la democracia real..
3. LA ESTRATEGIA EDUCATIVA
DEL MCD Ç (Sube un nivel)
Esquema de la ruta del proceso educativo
Ethos
Democrático
(La democracia como forma de vida)
Educación
Ciudadana=Ética Cultura Participación (Lo público)
Ciudadana Política Ciudadana
La Democracia Institucional
(La democracia como forma de gobierno)
Los contenidos centrales del proceso de educación cívica que proponemos para contribuir
en la construcción de una nueva cultura política ciudadana son:
Ética política: En este apartado de la educación ciudadana se pretende hacer una
reflexión conjunta con los participantes alrededor de tres puntos a tratar: a) El
consenso acerca de cuáles son los principios y valores de la democracia desde el punto de
vista del ciudadano, b) El conocimiento por parte de los ciudadanos de sus derechos
políticos, y c) El ejercicio responsable del ciudadano de sus derechos en la democracia
real.
Ethos democrático: En este tema se busca que la democracia se convierta en una
forma de vida para los ciudadanos, tanto en lo cotidiano, como en su actuar en los asuntos
públicos. A lo que se quiere llegar es construir una identidad democrática, a partir de
principios éticos y políticos que orienten el actuar de los ciudadanos en su vida
socio-política.
Cultura política: La cultura política que se pretende promover y alentar parte de
tres variables a trabajar y que se relacionan entre sí.
Que los ciudadanos cuenten con la información política pertinente acerca de los
procesos socio-políticos en el ámbito nacional, estatal y municipal.
Proporcionar a los ciudadanos de elementos analíticos para que éstos puedan
evaluar al régimen político en general y a su gobierno local en particular. La
evaluación que se pretende alcanza está relacionada a los siguientes temas puntuales: a)
las tareas pendientes de la democracia mexicana; b) en qué ámbitos es necesario
consolidar la democracia en México; c) ¿La alternancia política es sinónimo de
democracia?
Promover actitudes y prácticas corresponsable de los ciudadanos en sus
relaciones con autoridades y representantes de gobierno, ya que la meta principal del
proyecto Yo-Ciudadano, Yo-Gobierno es contribuir a una nueva relación gobierno-sociedad.
Para alcanzar dicha meta es necesario en primer lugar romper con la idea de que gobierno y
sociedad no pueden trabajar y cooperar mutuamente en el diseño, planeación y ejecución
de políticas públicas y programas gubernamentales. Creemos fundamental dar ese paso en
la confianza mutua para poder empezar a colaborar y enfrentar de manera conjunta los
problemas, claro esta, respetando los ámbitos de competencia de cada uno.
Democracia Institucional (Estructuras y
Procedimientos de Gobierno): En este apartado de la educación ciudadana, se busca
acercar a los ciudadanos a un conocimiento de las estructuras e instituciones de gobierno.
Es decir, que conozca cómo se conforma el mismo, cuáles son sus funciones y qué tipo de
relación pueden y deben emprender los ciudadanos con su gobierno. Es de suma importancia
que la ciudadanía conozca como se conforma y funciona un gobierno democrático. Es decir,
saber las reglas y procedimiento de la institucionalidad democrática. Los temas centrales
a trabajar son: 1) La democracia como forma de gobierno, 2) La conformación del poder
democrático. 3) Funciones y responsabilidades del ejercicio del poder democrático.
Participación Ciudadana: El fin último del proceso de educación ciudadana que
está trabajando el MCD, es lograr que los ciudadanos participen de manera responsable,
democrática y propositiva en lo público. Es decir que los ciudadanos adopten una
práctica de colaboración entre los ciudadanos entre sí y de éstos con sus autoridades.
Esto implica a la vez alcanzar los objetivos o metas personales como la de los otros. Para
esto se requiere realizar un esfuerzo por buscar la solución a los conflictos, las
disputas, las controversias de manera factible para todos los involucrados.
Para fomentar la participación de los ciudadanos en la vida pública el MCD
sostiene que la ciudadanía se informe constantemente, para que la misma no sea presa, por
un lado, de la manipulación, o por el otro, caer en la apatía, al considerarse incapaz
de poder aportar algún tipo de solución.
Para nosotros la participación ciudadana es un pilar de la democracia, pero para que esta
sea un hecho real entre los ciudadanos esto deben emprender las siguientes tareas:
Que los ciudadanos conozcan y ejerzan de manera responsable sus derechos.
Que los ciudadanos asuman en su actuar cotidiano los principios, los valores
democráticos en su quehacer público.
Que los ciudadanos se informen y conozcan cómo se conforma y funciona un
gobierno democrático.
Que los ciudadanos se involucren de manera corresponsable y propositiva en los
asuntos de interés público.
NOTAS Ç (Sube un
nivel)
1. Ponencia presentada en el Foro de
Educación Cívica y Cultura Política Democrática. Realizado por el IFE, Causa
Ciudadana, FAM, COMEXANI, entre otros organizadores. Este foro fue realizado del 4 al 7 de
noviembre de 1998, en las instalaciones del IFE en la ciudad de México.
2. Entendemos por lo público algo así como un espacio social, una estructura fundamental
del mundo de la vida y de la sociedad civil, tejida por relaciones comunicativas que se
concentran en torno a determinados problemas y tomas de posición, lo que hace que en el
espacio público se relacionen los ciudadanos del común como intelectuales y dirigentes
que tienen acogida por su visión crítica de las situaciones y por su capacidad de
explicarlas en un lenguaje público. Esta circunstancia hace que la opinión pública, que
se va conformando en torno a determinados problemas, pueda ser manipulada por los medios,
pero también pueda ser orientada y fortalecida por ellos, si a la vez el público mismo,
gracias a una educación para la mayoría de edad, se comparta políticamente de acuerdo
con dicha formación. Hoyos Vásquez, Guillermo. Ética comunicativa y educación para
la democracia. En Revista Iberoamericana de Educación Número 7: Educación y
Democracia (1). Enero-Abril de 1995. Editada por la Organización de Estados
Iberoamericanos.
3. Bárcena, Fernando. El oficio de la ciudadanía: introducción a la educación
política. Ed. Paidós, 1997. Pág. 80
4. [...] La participación creará mejores ciudadanos y quizá simplemente mejores
individuos. Les obligará a traducir públicos sus deseos y aspiraciones, incentivará la
empatía y la solidaridad, les forzará a argumentar racionalmente ante sus iguales y a
compartir responsablemente las consecuencias (buenas y malas) de las decisiones. Y estos
efectos beneficiosos de la participación se conjugan con la idea de que la democracia y
sus prácticas, lejos de entrar en conflicto con la perspectiva liberal, son el componente
indispensable para el desarrollo de la autonomía individual que presumiblemente aquellas
instituciones quieren proteger. Del Águila, Rafael. La participación política como
generadora de educación cívica y gobernabilidad. En Revista Iberoamericana de
Educación. Número 12: Educación y Gobernabilidad Democrática. Septiembre-Diciembre de
1996. Editada por la Organización de Estados Iberoamericanos.
5. [...] el ciudadano reactivo es, ante todo, un buen juez. Un juez crítico que utiliza
su reflexividad sobre los valores públicos y se constituye así en intérprete crítico
de la realidad política que le rodea. [...] para realizar esas funciones críticas, se
requiere un aumento de la capacidad cognitiva del ciudadano. No se trata ya de que
participe directamente sino de que sea capaz de juzgar directamente (deliberativamente)
las más diversas realidades. De que sea capaz, como recomienda Robert Dahl, de empatía
con los otros y sus problemas. Que sea capaz, cabría añadirse, de empatía con las
decisiones de sus representantes, esto es, de pensar poniéndose en su lugar. De hecho, lo
que se exige a cualquier ciudadano en cualquier democracia es empatía con aquellos que
toman decisiones en su nombre como vía para juzgarles. Del Águila, Rafael. Op.
cit. Pág.8.
6. Los ciudadanos serán juiciosos, responsables y solidarios, únicamente si se les da la
oportunidad de serlo mediante su implicación en diversos foros políticos de
deliberación y decisión. Y cuantos más ciudadanos estén implicados en ese proceso,
mayor será la fortaleza de la democracia, mejor funcionará el sistema, mayor será su
legitimidad, e, igualmente, mayor será su capacidad para controlar el gobierno e impedir
sus abusos. Del Águila, Rafael. Op,cit. Pág.5.
7. El proyecto de una Ética de la Liberación se juega de manera propia desde el
ejercicio de la crítica ética, donde se afirma la dignidad negada de la vida de la
víctima, del oprimido o excluido. [...] un principio universal de toda ética, en
especial de las éticas críticas: el principio de la obligación de producir, reproducir
y desarrollar la vida humana concreta de cada sujeto ético en comunidad.. Dussel,
Enrique. Ética de la Liberación: en la edad de la globalización y de la exclusión.
Editorial Trotta, UAM-I, UNAM. Madrid, 1998. Pág. 91.
8. Touraine, Alain. ¿Podemos vivir juntos? Iguales y diferentes. Fondo de Cultura
Económica (FCE), Buenos Aires, Argentina, 1998. P. 236, 246.
9. Bárcena, Fernando. El oficio de la ciudadanía: introducción a la educación
política. Ed. Paidós, Barcelona, 1997. P.36
10. [...] la democracia no es sólo una forma de gobierno o procedimiento de toma de
decisiones políticas, sino realmente una forma de vida que promueve tres
instancias fundamentales: a) la libertad, en cuanto autodeterminación individua y
colectiva, b) el desarrollo humano en lo que se refiere a la capacidad para ejercer la
autodeterminación, la autonomía moral y la responsabilidad por las propias elecciones; y
c) la igualdad moral intrínseca de todos los individuos, la igualdad política y la
igualdad expresada en el derecho a la autonomía personal en lo tocante a la
determinación de los bienes personales. Bárcena, Fernando. Op, cit. P.32.
El grado de información que tienen los ciudadanos sobre la política afecta sus actitudes
en este terreno. Más concretamente, la información política estimula lo que podríamos
llamar un celo participativo, o dicho en términos de Almond y Verba, un sentido de
competencia política que no es sino una disposición a tener injerencias en los
asuntos públicos. Peschard, Jacqueline. Las motivaciones del comportamiento electoral
capitalino (1988), en Cultura Política y Educación Cívica. Coordina Jorge
Alonso. Ed. CIIH-UNAM y Miguel Angel Porrúa. México, 1993.
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ACTIVIDADES EN EDUCACIÓN CIUDADANA
Ç (Sube un nivel)
El Movimiento Ciudadano por
la Democracia (MCD) busca impulsar una nueva identidad cultural ciudadana. Ésta tiene
como ejes fundamentales la ética en lo público, los derechos humanos y la democracia.
Una de las áreas que conforman el MCD es Educación, cuyo objetivo primordial es crear y
elaborar materiales de educación ciudadana e impartir talleres que sensibilicen a la
población acerca de la importancia de su participación en el proceso democratizador que
vive el país.
Dichos talleres de sensibilización y capacitación están basados en la Educación en
Derechos Humanos y la Educación Ciudadana. Sus contenidos se pueden adaptar para diversos
públicos del campo y la ciudad, así como para los diferentes sectores de la sociedad, ya
sean jóvenes, hombres o mujeres.
TALLERES FORMATIVOS
Las temáticas y
objetivos que se abordan en los talleres son:
Fortalecimiento interno y
planificación estratégica
Objetivo: Por medio de este taller, se busca
que la ciudadanía haga un análisis cualitativo de su experiencia de trabajo antes de
emprender acciones de acercamiento e incidencia con sus autoridades o instancias de
gobierno.
Meta: Promover a partir de ejercicios de análisis y reflexión de problemas ciudadanos en
los cuales los grupos estén trabajando o quieran trabajar, para diseñar estrategias de
resolución de los mismos, para identificar por un lado, los alcances y las limitaciones
de la misma organización a problemas que quieran enfrentar, por el otro, se busca
potenciar la experiencia de los participantes, para elaborar un diagnóstico de la
organización que permita reconocer qué tareas competen específicamente a la asociación
y en qué actividades el MCD puede brindar su apoyo.
Democracia y ciudadanía
Objetivo: En este taller se cumplen dos
objetivos del proyecto, el primero, que el ciudadano conozca como funciona la democracia
como forma de gobierno, el segundo, como construir una nueva cultura ciudadana.
Meta: Abordar la democracia integral entendida como sistema político y como proceso que
involucra todas las esferas de la vida social humana: economía, cultura, familia,
etcétera. Subrayando que el proceso de la construcción de la democracia ha de estar
cimentado en valores éticos, como el compromiso, la tolerancia, la responsabilidad y la
solidaridad, entre otros.
Participación y
organización ciudadana
Objetivo: Capacitar para fortalecer el
quehacaer participativo y propositivo de los ciudadanos en la vida pública. Promoviendo
la relación corresponsable entre ciudadanía y autoridades. Uno de los aspectos que tiene
trabajar la ciudadanía organizada es pasar de la queja a la propuesta, es decir que la
ciudadanía elabore propuestas viables para la solución de los problemas de interés
público.
Meta: Comprender el papel del ciudadano como sujeto político en la construcción de la
democracia expresado en dos escenarios. Uno, político electoral, encaminado a
perfeccionar la democracia representativa. Otro, el escenario público, dirigido al
desarrollo de la democracia participativa, en dónde el ciudadano asuma una actitud y
acción de corresponsabilidad con su gobierno.
Cabildeo
Objetivo: Proporcionar a los ciudadanos
herramientas metodológicas del cabildeo, de manera que se puedan emprender campañas de
incidencia política en los distintos ámbitos del gobierno y de la vida pública, a
partir de la elaboración de propuestas viables.
Meta: Que los participantes se apropien de la metodología del cabildeo para su
trabajo de incidencia política.
Democracia y
participación ciudadana en el municipio
Objetivo: Iniciar con los participantes
una reflexión acerca de la importancia de la participación democrática en el municipio
por parte de los ciudadanos. Asimismo, se proporcionara en el taller, elementos teóricos
y metodológicos acerca de la democracia, qué es un gobierno municipal y como se compone,
cómo realizar un autoanálisis de la realidad municipal y apuntes para realizar diseño
de estrategias para la incidencia.
Resolución de conflictos
y construcción de consensos
Objetivo: Proporcionar elementos
teórico-metológicos para una mejor comprensión y regulación de los conflictos, así
como entender el proceso y la estructura tanto subjetiva como objetiva de los conflictos
para desarrollar una estrategia mediadora.
Resistencia Civil y No
violencia
Objetivo: Facilitar elementos
teórico-metodológicos acerca de la no violencia, como la matriz filosófica que
fundamenta el uso de la resistencia civil en la lucha organizada de la ciudadanía para
alcanzar la democracia y la justicia.
Todos los talleres tienen una duración de dos días con un trabajo de ocho horas
diarias.
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