EL CRLP BUSCA JUSTICIA INTERNACIONAL PARA MENOR VIOLADA A QUIEN LE FUE NEGADO EL DERECHO AL ABORTO

Petición del Caso "Paulina" se presentará el 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos

Washington, DC - El Gobierno Mexicano violó los derechos de Paulina Ramírez, una adolescente mexicana, al negarle su derecho a un aborto con base en las creencias personales y religiosas de agentes estatales. Dichas violaciones son denunciadas en la petición que será presentada el viernes 8 de marzo ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos por el Centro Legal para Derechos Reproductivos y Políticas Públicas (CRLP), y las organizaciones civiles mexicanas Alaíde Foppa y Epikeia. En México el aborto en casos de violación es legal en el primer trimestre del embarazo, pero es casi imposible obtenerlo debido a la falta de reglamentación que permite que los funcionarios públicos abusen de su autoridad.

"Con la presentación de este casoa la CIDH queremos asegurar que se haga justicia a Paulina, cuyos derechos han sido gravemente violentados, así como exigir al Gobierno Mexicano que cumpla con sus obligaciones internacionales en materia de derechos humanos, aun cuando sean contrarias a la moral católica", dijo Katherine Hall Martínez, Subdirectora del Programa Internacional del CRLP.

Paulina, cuyo caso ha alcanzado atención internacional, tenía 13 años de edad en julio de 1999 cuando fue violada por unos drogadictos que irrumpieron en su casa en Baja California. A pesar de tener derecho a que se le practicara un aborto, funcionarios públicos y médicos del servicio de salud del Estado le impidieron ejercer su decisión de interrumpir el embarazo a través de amenazas y presiones, proporcionándole información errónea y abusando de su autoridad.

Durante un periodo de dos meses, Paulina fue coaccionada a desistir de su decisión por activistas anti-elección quienes, sin autorización, la visitaron en el hospital donde estaba internada. El Procurador de Justicia del Estado llevó a Paulina y a su madre en su vehículo oficial a visitar a un sacerdote, quien les advirtió que la Iglesia Católica considera que el aborto es un pecado para que se desistieran de su decisión de que Paulina abortara. Finalmente, el médico disuadió a Paulina y a su madre haciéndoles creer erróneamente que la menor podía morir o quedar estéril a consecuencia de este procedimiento.

Los peticionarios pretenden que México reconozca su responsabilidad internacional por la violación de los derechos de Paulina a una protección judicial, a su autonomía reproductiva y a su intimidad. Asimismo buscan que el Gobierno Mexicano garantice el ejercicio del derecho a un aborto legal a las víctimas de violación. Finalmente, buscan una indemnización para Paulina y su familia y proponen al gobierno que promulgue regulaciones que establezcan el uso de la anticoncepción de emergencia para las víctimas de violación dentro de los servicios médicos básicos.

Las negociaciones con el Gobierno Mexicano empezarían una vez que la Comisión Interamericana declare admisible la petición. Si los esfuerzos de negociación llegaran a fracasar, el caso podría ser enviado a la Corte Interamericana de Derechos Humanos.