PREVENCIÓN: LA MEJOR SOLUCIÓN A LOS

RESIDUOS SANITARIOS


La generación de residuos sanitarios provoca un grave impacto ambiental y por tanto sobre la salud pública, debido tanto a la contaminación química derivada de su gestión, como a la contaminación generada por la utilización de productos tóxicos y el despilfarro de materias primas y energía.

La presencia de sustancias tóxicas, metales pesados o productos clorados provoca que el vertido y sobre todo la incineración de estos residuos pueda suponer un riesgo por contaminación química superior al riesgo de contaminación biológica de los residuos biosanitarios especiales. Así, se ha documentado la presencia de elevadas concentraciones de cadmio y sustancias organocloradas tóxicas, entre ellas dioxinas en las emisiones de las incineradoras de estos residuos.

La utilización masiva de materiales desechables, la invasión de productos de PVC (bolsas de suero, sangre, etc) y el elevado consumo de papel aumentan innecesariamente el volumen de residuos generados.

Prevenir la generación de los residuos debe ser la filosofía que rija cualquier plan de gestión de residuos sanitarios.

Para ello, en primer lugar, deben separarse los residuos según su composición y según su carácter (químicos, asimilables a urbanos, infecciosos, etc.)

Una vez separados los residuos infecciosos (biopeligrosos o biosanitarios especiales), existen distintas alternativas para desinfectarlos y si además se hace una segregación por composición (vidrio, metal, plásticos, etc.) algunos materiales pueden reutilizarse o reciclarse. En cualquier caso, la esterilización de esta fracción debe realizarse en el centro productor.

La prevención de la generación de residuos asimilables a urbanos pasa por eliminar la utilización de envases y embalajes innecesarios, sustituir productos desechables por productos reutilizables (ej. bolsas de suero de plástico por botellas de cristal), con lo que se reduciría drásticamente el volumen de estos residuos y reciclar/compostar el resto de los materiales.

La eliminación del PVC de los hospitales, tal como se está haciendo en países del centro de Europa, además de reducir el volumen de residuos generado, evitaría el riesgo provocado por la liberación de los aditivos tóxicos de los recipientes de PVC (DEHP, metales pesados) al agua, suero, sangre u otros líquidos que contienen y disminuiría los riesgos asociados a los incendios.

La generación de residuos químicos puede minimizarse sustituyendo productos y procesos tóxicos por no tóxicos (sustituir disolventes halogenados por disolventes acuosos, utilizar instrumentos de medición electrónicos en lugar de instrumentos de mercurio, etc.) o mejorando la utilización y gestión de los productos tóxicos insustituibles (citostáticos), tal como recogen algunas guías de prevención de la Agencia de Medio Ambiente Americana o el Proyecto Clinhos del Institut Cerdá.

La prevención de la generación de residuos, no sólo disminuye el riesgo asociado a la manipulación, transporte y vertido o incineración de los mismos, sino que además mejora las condiciones de seguridad e higiene de los trabajadores de los centros sanitarios y reporta beneficios económicos al ahorrar materias primas y costes de gestión.

Por todo ello, Greenpeace pide la prohibición de la incineración de residuos hospitalarios y la puesta en marcha de planes para prevenir la generación de residuos en cada centro sanitario.