Fue a  partir del descubrimiento de la tumba de Palenque, que Ruz L. comienza a adquirir  fama mundial y  reconocimiento  como uno de los grandes mayistas de su época. 
Con diferentes grupos de jóvenes arqueólogos  y colaboradores, (entre los que se encuentra su hermano Michel Ruz),  y aprovechando la vasta experiencia de veteranos aventureros
conocedores de la región, como el legendario Franz Blom,  continúa con sus trabajos de investigación en la zona maya. 
En los siguientes  años,  viaja con su familia a diferentes países, dictando conferencias,  participando en congresos y asistiendo a encuentros internacionales.