En la labor de izamiento de la lápida , con la ayuda de "gatos" hidráulicos,  Ruz L. se asoma a  la   cabidad del sarcófago y descubre un esqueleto cubierto con una máscara, un pectoral  y              adornos de jade, rodeado de ofrendas luctuosas. 
El descubrimiento es  reconocido como uno de los más importantes  acontecimientos arqueológicos del S.XX ya que  la Tumba Real de Palenque en un testimonio irrefutable(entre otras evidencias), del alto grado de desarrollo de la antigua civilización  Maya.