SIDA
















Hombres

Los varones, la cultura y el VIH/SIDA



Mensajes fundamentales

Los varones están influidos por normas culturales acerca de la virilidad, algunas de las cuales son muy negativas en el contexto del VIH.

Por motivos sociales, culturales y económicos, los varones suelen estar en una posición más fuerte en sus relaciones con las mujeres. Eso les da un mayor control a la hora de decidir cuándo y dónde se tiene una relación sexual, así como si se utiliza o no un preservativo. Gracias a su posición, el varón puede propugnar un cambio en el comportamiento y la asunción de la responsabilidad social.

Las actitudes machistas que incitan a tener múltiples parejas sexuales y a adoptar riesgos exponen al varón -y a sus parejas- al riesgo de contraer la infección por el VIH.
La discriminación u hostilidad contra los varones que tienen relaciones sexuales con otros varones pueden propiciar la transmisión del VIH, porque en estas circunstancias suele ser difícil comunicar a la comunidad mensajes a favor de unas relaciones sexuales más seguras.

Con frecuencia el varón y la mujer tienen dificultades para hablar sobre el sexo y revelar su estado serológico respecto al VIH.
Los líderes comunitarios tienen un papel crucial que desempeñar en la prevención y atención del VIH/SIDA.


Datos

Las actitudes, tradiciones y valores propios de cada cultura afectan el comportamiento sexual de los muchachos y los varones.

En la mayoría de las culturas, los muchachos y los varones tienen más parejas sexuales que las muchachas y las mujeres.

Algunas prácticas sexuales, como las relaciones sexuales entre varones, en muchas culturas son tabú. Esto puede dificultar gravemente el fomento de prácticas sexuales más seguras y la utilización y distribución de preservativos entre los grupos vulnerables.

Algunas tradiciones pueden conllevar un mayor riesgo de infección por el VIH, como por ejemplo:

  • La poligamia, cuando una o más de las esposas o bien el esposo están infectados;
  • Los "derechos de sucesión" en que un hermano u otro varón adulto pariente de un varón fallecido por causa del SIDA se ven obligados a casarse con la viuda. A menudo la viuda también está infectada por el VIH;
  • La circuncisión y excisión, si los instrumentos utilizados no están desinfectados apropiadamente;
  • La cicatrización (scarring) y el tatuaje, si los instrumentos utilizados no están desinfectados apropiadamente;
  • Los ritos de hermandad, como resultado de un posible intercambio de sangre;
  • El rito de desfloramiento y la violencia sexual de los varones contra las mujeres, las niñas y los niños;
  • Las prácticas sexuales "en seco" utilizadas para aumentar el placer.
  • Los varones suelen encontrar difícil solicitar ayuda cuando se les diagnostica el VIH. Muchos de ellos ocultan el resultado de su estado serológico respecto al VIH porque temen el estigma y rechazo por parte de su comunidad o bien debido a los tabúes culturales imperantes.


Problemas

Las imágenes de la masculinidad construidas por la sociedad pueden fomentar los comportamientos de riesgo, como la violencia, la adopción de riesgos sexuales, el consumo excesivo de alcohol y el uso de drogas. Esas actitudes machistas, que en muchas culturas reciben el estímulo de la sociedad y hacen más vulnerable a la infección por el VIH a la mujer como consecuencia del desequilibrio en el poder de decisión, implican que muchas mujeres no puedan negociar el uso del preservativo y a menudo se vean forzadas a tener relaciones sexuales no deseadas. Además, esas actitudes hacen también más vulnerable a la infección por el VIH al varón, ya que suelen realzar las proezas sexuales, animar al varón a tener múltiples parejas sexuales e incitarlo a ejercer su autoridad sobre la mujer.

Con frecuencia, a muchos varones y mujeres les resulta difícil hablar sobre el sexo y revelar su estado serológico respecto al VIH. Propugnar la abstención, la fidelidad y la utilización del preservativo puede ser difícil para muchas parejas. En la comunidad, discutir abiertamente sobre las infecciones de transmisión sexual puede implicar a menudo romper los tabúes locales, con lo cual se produce una pérdida de prestigio. Muchos varones tienen miedo de revelar su seropositividad porque temen perder su empleo y verse rechazados por su grupo social, o porque se sienten culpables con su pareja habitual.

Los líderes comunitarios -incluidos los curanderos tradicionales o los médicos - tienen un papel crucial que desempeñar en la prevención y atención del VIH/SIDA porque suelen ser consejeros médicos, sociales y psicológicos muy respetados en su comunidad. Su posición les permite fomentar o entorpecer el cambio de comportamiento, así como la prevención y atención del VIH en general. Por consiguiente, su implicación en la respuesta de la comunidad al VIH es vital.

Muchas culturas y religiones dan más libertad al varón que a la mujer. Por ejemplo, en muchas culturas se considera normal -y a veces se fomenta- que los varones jóvenes experimenten sexualmente antes del matrimonio. Asimismo, en muchas culturas es aceptable que los varones -incluso los que están casados- tengan relaciones sexuales con profesionales del sexo. Esas actitudes culturales con respecto al sexo tienen como resultado la infección por el VIH tanto en los varones como en las mujeres, que a menudo son las esposas de varones infectados.

Como tradicionalmente se considera al varón el sostén de la familia, y él mismo cree que debe cumplir esta función, muchos de ellos reaccionan negativamente cuando no pueden encontrar un empleo o son incapaces de sostener a la familia. El enfado o el sentido de falta de poder de los varones pueden conducir al abuso de alcohol o drogas, o a un comportamiento violento, con lo cual aumenta el propio riesgo de infección por el VIH y el de la pareja. Las oportunidades de empleo para el varón pueden restablecer su autoestima y reducir su tendencia a adoptar tales comportamientos de riesgo. No obstante, el empleo también puede conllevar que las parejas deban vivir separadas, puesto que a veces los varones tienen que emigrar o ser móviles para trabajar, como ocurre con los conductores de camión de largo recorrido. Como consecuencia de la soledad y de la disponibilidad de dinero, a veces esos varones pueden tener relaciones sexuales sin protección con otras mujeres o varones e infectarse por el VIH. A su vez, esos varones VIH-positivos pueden infectar a sus esposas y a otras parejas sexuales.

Algunas creencias pueden acarrear un mayor riesgo de contraer la infección por el VIH. Un mito particularmente peligroso, común de algunas culturas del mundo, es que tener relaciones con una muchacha virgen cura el VIH. A pesar de que eso es obviamente falso, como resultado de esta práctica se infecta un número creciente de muchachas jóvenes.

En muchas sociedades, se observan actitudes muy negativas hacia los varones que tienen relaciones sexuales con otros varones. Sin embargo, en todas las sociedades, por muy fuertes que sean los tabúes, algunos varones tienen relaciones sexuales con otros varones. Lo hacen por diversas razones: por placer, por motivos económicos, por imposición, por falta de mujeres, o por la combinación de las razones mencionadas. Muchos varones que tienen relaciones sexuales con otros varones también lo hacen con mujeres: por placer, para cumplir con su deber marital, por autonegación o para ocultar sus preferencias sexuales a los demás. Por tanto, es importante fomentar una discusión más amplia de las relaciones sexuales entre varones, ya que son una de las vías de transmisión del VIH.


Ideas para la acción

Cuestionario personal:

  • ¿Influyen en la propagación del VIH las actitudes frente a las relaciones entre varones y mujeres en su cultura?
  • ¿Los varones deberían poner en cuestión las prácticas que son tradicionales en su cultura pero facilitan la transmisión del VIH?
  • ¿Cuáles son las normas que orientan sus prácticas sexuales?
  • ¿El poder, la lucha y la violencia son inherentes en las relaciones sexuales en su cultura?
  • Hacer de la familia el primer lugar donde los muchachos aprendan a respetar a la mujer y a hablar sobre su sexualidad.
  • Alentar a los líderes locales para que enseñen a los varones a ennoblecer su masculinidad preocupándose activamente de la salud de sus parejas y de sus hijos.
  • Capacitar a los curanderos para que actúen como intermediarios culturales entre los sistemas de atención de salud tradicionales y modernos.
  • Estimular a los dirigentes religiosos masculinos para que utilicen su influencia con miras a inspirar responsabilidad social entre los muchachos y los varones adultos.
  • Identificar y fomentar imágenes positivas de la masculinidad y del comportamiento masculino para promover la prevención del VIH; por ejemplo, los varones como padres que se ocupan atentamente de la familia, y los varones con un sentido de la fiabilidad y responsabilidad frente a sí mismos y sus parejas.

Fuente: Documentos de ONUSIDA

 

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