Declaración universal sobre la
erradicación del hambre y la malnutrición
Proclamada por:Conferencia Mundial de la Alimentación.
Fecha de adopción:16 de noviembre de 1974.
Adoptada por: Asamblea General en su Resolución 3348 (XXIX) de
17 de diciembre de 1974.
La Conferencia Mundial de la Alimentación,
Convocada por la Asamblea General de las Naciones Unidas y a la que
se ha encomendado la elaboración de medios y arbitrios con los
cuales la comunidad internacional en su conjunto pueda actuar de una
manera concreta para resolver el problema alimentario mundial en el
marco más amplio del desarrollo y de la cooperación económica
internacional,
Aprueba la siguiente Declaración:
DECLARACION UNIVERSAL SOBRE LA ERRADICACION
DEL HAMBRE Y LA MALNUTRICION
Reconociendo que:
a) La grave crisis alimentaria que afecta a las poblaciones de los países
en desarrollo, en los que vive la mayoría de las personas hambrientas
y malnutridas del mundo y donde más de dos tercios de la población
mundial producen alrededor de un tercio de los alimentos del mundo --
desequilibrio que amenaza aumentar en los diez próximos años
-- no sólo tiene graves repercusiones económicas y sociales,
sino que compromete gravemente la realización de los principios
y valores más fundamentales asociados con el derecho a la vida
y la dignidad humana, incorporados en la Declaración Universal
de Derechos Humanos;
b) La eliminación del hambre y la
malnutricion, que es uno de los objetivos de la Declaración de
las Naciones Unidas sobre el Progreso y el Desarrollo en lo Social,
y la eliminación de las causas que determinan esta situación,
son objetivos comunes de todas las naciones;
c) La situación de los pueblos que
sufren de hambre y malnutrición se origina en circunstancias
históricas, especialmente en las desigualdades sociales, incluyendo
en muchos casos la dominación extranjera y colonial, la ocupación
extranjera, la discriminación racial, el apartheid y el neocolonialismo
en todas sus formas, que siguen constituyendo uno de los mayores obstáculos
para la plena emancipación y el progreso de los países
en desarrollo y de todos los pueblos involucrados;
d) Esta situación se ha visto agravada
desde hace unos años por una serie de crisis por las que ha atravesado
la economía mundial, como el deterioramiento del sistema monetario
internacional, el aumento inflacionista de los costos de importación,
la pesada carga impuesta por la deuda exterior a la balanza de pagos
de muchos países en desarrollo, el aumento de la demanda de alimentos,
debido en parte a la presión demográfica, la especulación
y la escasez y el aumento de los costos de medios esenciales de producción
agrícola;
e) Estos fenómenos deben considerarse
dentro del marco de las actuales negociaciones sobre la Carta de Derechos
y Deberes Económicos de los Estados y debe instarse a la Asamblea
General de las Naciones Unidas a que acuerde por unanimidad y adopte
una Carta que sea instrumento eficaz para la creación de nuevas
relaciones económicas internacionales basadas en principios de
equidad y justicia;
f) Todos los países, pequeños
o grandes, ricos o pobres, son iguales. Todos los países tienen
pleno derecho a participar en las decisiones relativas al problema alimentario;
g) El bienestar de todos los pueblos del
mundo depende en buena parte de la producción y distribución
adecuadas de los alimentos tanto como del establecimiento de un sistema
mundial de seguridad alimentaria que asegure la disponibilidad suficiente
de alimentos a precios razonables en todo momento, independientemente
de las fluctuaciones y caprichos periódicos del clima y sin ninguna
presión política ni económica, y facilite así,
entre otras cosas, el proceso de desarrollo de los países en
vías de alcanzarlo;
h) La paz y la justicia entrañan
una dimensión económica que ayuda a resolver los problemas
económicos mundiales y a liquidar el subdesarrollo, que ofrece
una solución duradera y definitiva del problema alimentario de
todos los pueblos y que garantiza a todos los países el derecho
de llevar a la práctica, de manera libre y efectiva, sus problemas
de desarrollo. Con este fin es necesario eliminar las amenazas y el
recurso a la fuerza y promover la cooperación pacífica
entre los Estados en la máxima medida posible, aplicar los principios
de no injerencia en los asuntos internos de otros Estados, plena igualdad
de derechos y respeto de la independencia y soberanía nacionales,
y alentar la cooperación pacífica entre todos los Estados
cualesquiera que sean sus sistemas políticos, sociales y económicos.
El mejoramiento continuo de las relaciones internacionales creará
condiciones más favorables para la cooperación en todos
los sectores, lo que hará posible, sin duda, que se usen grandes
recursos financieros y materiales entre otras cosas para aumentar la
producción agrícola y mejorar substancialmente la seguridad
alimentaria mundial;
i) Para lograr una solución duradera
del problema alimentario deberán hacerse todos los esfuerzos
posibles por eliminar la brecha cada vez mayor que hoy separa a los
países desarrollados de los países en desarrollo y por
lograr un nuevo orden económico internacional. Todos los países
deberían estar en condiciones de participar de manera activa
y eficaz en las nuevas relaciones económicas internacionales
mediante el establecimiento de sistemas internacionales adecuados, donde
proceda, capaces de poner en marcha una acción apropiada, a fin
de establecer relaciones justas y equitativas en la cooperación
económica internacional;
j) Los países en desarrollo reafirman
su convicción de que es a ellos a quienes incumbe ante todo la
responsabilidad de asegurar su rápido desarrollo. Por tanto,
se declaran dispuestos a seguir intensificando sus esfuerzos individuales
y colectivos para aumentar su cooperación mutua en el sector
del desarrollo agrícola y la producción de alimentos,
incluida la erradicación del hambre y la malnutrición;
k) Dado que, por diversas razones, muchos
países en desarrollo no están todavía en condiciones
de satisfacer sus necesidades de alimentos, es necesario emprender una
acción internacional urgente y eficaz y exenta de presiones políticas
para ayudarlos.
En consonancia con los fines y objetivos
de la Declaración sobre el Establecimiento de un Nuevo Orden
Económico Internacional y el Programa de Acción aprobados
por la Asamblea General en su sexto período extraordinario de
sesiones,
La Conferencia proclama solemnemente en
consecuencia:
1. Todos los hombres, mujeres y niños
tienen el derecho inalienable a no padecer de hambre y malnutrición
a fin de poder desarrollarse plenamente y conservar sus capacidades
físicas y mentales. La sociedad posee en la actualidad recursos,
capacidad organizadora y tecnología suficientes y, por tanto,
la capacidad para alcanzar esta finalidad. En consecuencia, la erradicación
del hambre es objetivo común de todos los países que integran
la comunidad internacional, en especial de los países desarrollados
y otros que se encuentran en condiciones de prestar ayuda.
2. Los gobiernos tienen la responsabilidad
fundamental de colaborar entre sí para conseguir una mayor producción
alimentaria y una distribución más equitativa y eficaz
de alimentos entre los países y dentro de ellos. Los gobiernos
deberían iniciar inmediatamente una lucha concertada más
intensa contra la malnutrición crónica y las enfermedades
por carencia que afectan a los grupos vulnerables y de ingresos más
bajos. A fin de asegurar una adecuada nutrición para todos, los
gobiernos deberían formular las políticas de alimentos
y de nutrición adecuadas, integrándolas en planes de desarrollo
socioeconómico y agrícola de carácter general,
que se basen en un conocimiento adecuado tanto de los recursos disponibles
para la producción de alimentos como de los potenciales. A este
respecto debería subrayarse la importancia de la leche humana
desde el punto de vista de la nutrición.
3. Los problemas alimentarios deben abordarse
durante la preparación y ejecución de planes y programas
nacionales de desarrollo económico y social, haciéndose
hincapié en sus aspectos humanitarios.
4. Incumbe a cada Estado interesado, de
conformidad con sus decisiones soberanas y su legislación interna,
eliminar los obstáculos que dificultan la producción de
alimentos y conceder incentivos adecuados a los productores agrícolas.
Para la consecución de estos objetivos, es de importancia fundamental
adoptar medidas efectivas de transformación socioeconómica,
mediante la reforma agraria, de la tributación, del crédito
y de la política de inversiones, así como de organización
de las estructuras rurales, por ejemplo: la reforma de las condiciones
de propiedad, el fomento de las cooperativas de productores y de consumidores,
la movilización de todo el potencial de recursos humanos, tanto
de hombres como de mujeres, en los países en desarrollo para
un desarrollo rural integrado, y la participación de los pequeños
agricultores, los pescadores y los trabajadores sin tierras en los esfuerzos
por alcanzar los objetivos necesarios de producción alimentaria
y de empleo. Además, es necesario reconocer el papel central
que desempeña la mujer en la producción agrícola
y en la economía rural de muchos países, y asegurar a
las mujeres, en pie de igualdad con los hombres, una educación
adecuada, programas de divulgación y facilidades financieras.
5. Hoy más que nunca, la utilización
de los recursos marinos y de las aguas interiores cobra importancia,
como nueva fuente de alimentos y de bienestar económico. Por
lo tanto, se deben tomar medidas para promover una explotación
racional de estos recursos, preferiblemente para consumo humano directo,
con objeto de contribuir a satisfacer las necesidades de alimentos de
todos los pueblos.
6. Los esfuerzos encaminados a aumentar
la producción de alimentos deberán ir acompañados
del mayor empeño posible por evitar el desperdicio de alimentos
en cualesquiera de sus formas.
7. Para impulsar la producción de
alimentos en los países en desarrollo, y en particular en los
menos desarrollados y más seriamente afectados entre ellos, los
países desarrollados y otros países que estén en
condiciones de hacerlo deberán adoptar medidas internacionales
urgentes y efectivas para proporcionarles en forma sostenida más
asistencia técnica y financiera en condiciones favorables y en
volumen suficiente para sus necesidades, por conducto de acuerdos bilaterales
y multilaterales. Esta asistencia no deberá ir unida a condiciones
que atenten contra la soberanía de los Estados beneficiarios.
8. Todos los países, y en especial
los altamente industrializados, deberán promover el adelanto
de la tecnología de producción de alimentos y realizar
todos los esfuerzos posibles para promover la transmisión, adaptación
y difusión de una tecnología adecuada para la producción
de alimentos en beneficio de los países en desarrollo y para
ello deberán, entre otras cosas, esforzarse por comunicar los
resultados de sus investigaciones a los gobiernos e instituciones científicas
de los países en desarrollo a fin de que puedan promover un desarrollo
agrícola sostenido.
9. A fin de asegurar una adecuada conservación
de los recursos naturales que se utilizan o podrían utilizarse
para la producción de alimentos, todos los países deben
colaborar a fin de facilitar la conservación del medio ambiente,
inclusive el medio marino.
10. Todos los países desarrollados,
y aquellos que estén en condiciones de hacerlo, deberán
colaborar técnica y financieramente con los países en
desarrollo en sus esfuerzos por ampliar los recursos de tierra y agua
para la producción agrícola, y para asegurar un rápido
aumento de la disponibilidad, a costo razonable, de insumos agrícolas,
como fertilizantes y otros productos químicos, semillas de alta
calidad, crédito y tecnología. A este respecto, es también
importante la cooperación entre los países en desarrollo.
11. Todos los Estados deberán esforzarse
al máximo para reajustar, cuando proceda, sus políticas
agrícolas para dar prioridad a la producción alimentaria,
reconociendo a este respecto la correlación existente entre el
problema alimentario mundial y el comercio internacional. Al determinar
sus actitudes ante los programas de sostenimiento de la agricultura
para la producción alimentaria nacional, los países desarrollados
deberían tener en cuenta, en lo posible, los intereses de los
países en desarrollo exportadores de productos alimenticios,
a fin de evitar efectos perjudiciales a las exportaciones de estos últimos.
Además, todos los países deberían cooperar para
arbitrar medidas eficaces a fin de afrontar el problema de la estabilización
de los mercados mundiales y promover unos precios equitativos y remuneradores,
cuando convenga mediante acuerdos internacionales, para mejorar el acceso
a los mercados reduciendo o suprimiendo las barreras arancelarias y
no arancelarias contra los productos que interesan a los países
en desarrollo, aumentar sustancialmente los ingresos por concepto de
exportación de estos países, contribuir a la diversificación
de sus exportaciones y aplicarles en las negociaciones comerciales multilaterales
los principios convenidos en la Declaración de Tokio, incluido
el concepto de no reciprocidad y de trato más favorable.
12. Siendo responsabilidad común
de toda la comunidad internacional garantizar en todo momento un adecuado
suministro mundial de alimentos básicos mediante reservas convenientes,
incluidas reservas para casos de emergencia, todos los países
deberán cooperar en el establecimiento de un sistema eficaz de
seguridad alimentaria mundial: Aportando su participación y su
apoyo al funcionamiento del Sistema Mundial de Alerta e Información
en materia de agricultura y alimentación; Adhiriéndose
a los objetivos, políticas y directrices del propuesto Compromiso
Internacional sobre Seguridad Alimentaria Mundial refrendado por la
Conferencia Mundial de la Alimentación; Asignando, cuando sea
posible, existencias o fondos para satisfacer las necesidades alimentarias
internacionales de urgencia según se prevé en el propuesto
Compromiso Internacional sobre Seguridad Alimentaria Mundial y elaborando
directrices internacionales para proveer a la coordinación y
utilización de esas existencias; Cooperando en el suministro
de ayuda alimentaria para cubrir necesidades nutricionales y de urgencia,
así como para fomentar el empleo rural mediante proyectos de
desarrollo.
Todos los países donantes deberían
aceptar y aplicar el concepto de la planificación anticipada
de la ayuda alimentaria y no ahorrar esfuerzos para proporcionar los
productos básicos y la asistencia económica que garanticen
cantidades suficientes de cereales y otros productos alimenticios.
Escasea el tiempo. Es vital actuar con
urgencia y constancia. Por tanto, la Conferencia pide a todos los pueblos
que expresen, individualmente y por medio de sus gobiernos y organizaciones
no gubernamentales, su voluntad de cooperar para poner fin al antiquísimo
flagelo del hambre.
La Conferencia afirma:
La determinación de los Estados
participantes de hacer pleno uso del sistema de las Naciones Unidas
para la ejecución de esta declaración y de otras decisiones
que apruebe esta Conferencia.
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