26 de febrero 2000, Esperanza Setzer, 2ª. Sección.
Municipio de Yajalón, Chiapas.A la Prensa Nacional
A las Organizaciones Gubernamentales y No Gubernamentales
A los Organismos de Derechos Humanos
A la Opinión PúblicaDamos a conocer nuestra situación difícil que enfrentamos como indígenas tseltales.
Esperanza Setzer 2ª. Sección, es una comunidad tranquila y pacífica, nunca hemos tenido problemas con personas, ni organizaciones, ni partidos. Unicamente nos dedicamos a trabajar la tierra, para mantener nuestra familia y medio comer.
Hace 4 años el propietario de este rancho nos hizo la entrega de 10 hectáreas del rancho para nosotros los 10 trabajadores que nos toca una hectárea a cada uno, nosotros pagamos el fraccionamiento que hizo el ingeniero. El terreno que nos tocó fue con un convenio a pagar con nuestros jornales a un largo plazo y 4 de nosotros siguen trabajando y los restos 6 personas los despidieron del trabajo. Puesto que en este rancho nacieron y murieron nuestros padres sirviéndole al propietario Hans Setzer Marselle.
A las 14:00 horas del día 25 de Febrero del año 2000, vino el propietario Hans Setzer Marselle con el encargado del rancho Esperanza Setzer que responde a nombre de Mario originario de Sabanilla, Chiapas y señaló nuestras humildes casas y estos, estaban acompañados con 2 convoy y 20 elementos del ejército Mexicano. Tres minutos que terminaron a señalar nuestras casas y se dieron la vuelta.
Hemos recibido informaciones con otros trabajadores que nos quieren desalojar a pesar que ya tenemos pagado más de la mitad el precio de las parcelas con nuestros salarios raquíticos.
Nos sentimos amenazados y atemorizados por las actitudes del propietario y la presencia del ejército Mexicano. Las mujeres ya no quieren estar en sus casas por temor a que el ejército Mexicano se aprovechen por no saber hablar el español y el desconocimiento de las leyes que protejen al trabajador, y los niños ya no van a la escuela y nosotros ya no realizamos nuestros trabajos en el campo.
Nosotros los trabajadores exigimos el artículo 123 que se cumpla para nuestra defensa. Pedimos a las organizaciones mencionadas que le manden cartas a las Autoridades federales que frene toda amenaza que sufrimos los trabajadores y garantizar la vida de nuestras familias, nuestros hijos y las parcelas que nos corresponden por ley. Todos aquellos que violen el art. 123 constitucional sean sancionadas. "Hagan algo por nosotros los indígenas pobres".
Hoy decimos ya basta a las explotaciones y represiones en contra de los indígenas humildes.
A T E N T A M E N T E .
C. ENRIQUE RUÍZ LOPEZ C. MARGARITA SÁNCHEZ JIMÉNEZ