Alta participación pese a los esfuerzos policiacos por ahuyentar a votantes.


Un hito, la consulta zapatista en Puebla.

Con una alta participación en Puebla, Cholula, Tonantzintla, Atlixco y los "pueblos del volcán", la consulta nacional convocada por el EZLN marcó un hito en la de suyo intensa historia de lucha en la entidad. Mientras tanto, la votación en la Sierra Negra, de población indígena, se adelantó dos días por temor a las presiones del Ejército Mexicano, y también fue un éxito que sólo llamaremos modesto porque se trata de gente modesta, pero que en realidad, dadas las condiciones, resultó espectacular y memorable.

Los zapatistas no estuvieron solos, como les recordó la gente en todo momento, pero realizaron la consulta nacional con los recursos mínimos. Hasta el PRD, que llegó a ofrecer su infraestructura a nivel nacional, se hizo ojo de hormiga, demasiado ocupado en quedar mal con su propia gente en el desaseado proceso electoral interno que acaba de efectuar.

Tanto en la Sierra Negra como en la Norte, las votaciones se realizaron en asambleas comunitarias, y hasta donde se sabe, la participación de nahuas y totonacas fue alta. En la ciudad de Puebla hubo mesas que se quedaron sin boletas, y en algunas, dos horas después de haber cerrado seguían llegando personas con la intención de votar.

Ninguna derrota es eterna.

La vistosa instalación que rodea las tres urnas de la consulta en la plaza central de la capital poblana ha tenido un día de gran actividad. La inevitable inspiración cristiana impone, como parte de la instalación, un indígena crucificado y con pasamontañas. Pero también una manta de muchos Emilianos Zapata, y otra con una gran estrella roja. Una más dice "Los indígenas venceremos". Aquí votaron, poco después del mediodía, los 24 delegados del EZLN que esta semana recorrieron la capital de Puebla y sus alrededores. Antes visitaron la Catedral y, ¿qué creen?, les quisieron quitar el pasamontañas. Paulina, Desly, Armando, Rubén, Francisco, Gabino, Regina, Magui, Lucio, Fabián y los demás, inmutables, ingresaron al templo y lo recorrieron mudos, respetuosos. Y apresurados. Cúpulas, murales, columnas doradas del tamaño de una ceiba. A su paso iban inquietando a los creyentes que oraban y escuchaban las palabras del profeta Ezequiel. Al salir, toparon con un desfile de primavera donde los niños iban en carros, con los disfraces más ridículos: de flor, de reina, de sapo. Y bajo una apoteosis de globos de gas, pues es domingo, cruzaron sus boletas en medio de la pequeña multitud que los rodeaba, cordial y curiosa.

Las más de cien mesas instaladas en esta ciudad con reputación angélica recibieron este día la afluencia de miles de personas de todas las edades, en la que resultó una rica jornada de consulta. La improvisación, producto de la inexperiencia con que participaron los cientos de brigadistas poblanos, imprimió un sello de entusiasmo que redujo los problemas al mínimo inevitable.

Los delegados zapatistas recorrieron hoy Cholula y Tonantzintla, dos lugares donde la votación para la consulta fue también elevada.

Como en Cholula también fue equinoccio de primavera, la reunión de adoradores del Sol fue abundante. Cholula, símbolo de la humillación histórica y el genocidio, conserva hoy su famoso gran número de iglesias como memento de que la derrota indígena fue definitiva. Medio milenio después, cuatro preguntas y lo que representan corroboran que lo único definitivo es estar muerto, y aquí nadie lo está.

Los delegados del EZLN visitaron también la iglesia de Tonantzintla, obra maestra de los indígenas derrotados y reducidos por la cruz y la espada, y les encantó. A quien no le encantó que anduvieran por ahí fue a la policía estatal, que rondó la mesa de votación en el lugar, durante todo el día. Interrogaba, intimidaba, presionaba. Hacía todo por ahuyentar a los votantes.

Episodios similares se repitieron en otros puntos de la geografía poblana, siempre a cargo de la policía estatal.

Los hijos de don Goyo.

El Popocatépetl, llamado don Goyo por sus amigos, tuvo a bien echar ceniza esta mañana durante 40 minutos, en un acceso de excitación telúrica. A sus pies, los "pueblos del volcán", los que están a tiro de piedra del cráter mayor, San Nicolás de Los Ranchos, San Pedro Yanquitlalpan y Santiago Xalitzintla, también hicieron la consulta nacional. Aquí se vive en alerta permanente. Los pueblos comparten suelo con el volcán. Aurelio Fernández, entusiasta conocedor del fenómeno, va explicando la composición pétrea del suelo y de la gente. El director de La Jornada Oriente conduce a lo largo de la carretera (nueva, su construcción la trajo el volcán) hacia el interior de la zona más amenazada. Santiago Xalitzintla, el pueblo más próximo al cráter, es asiento de un campamento militar. Hace unos días, un capitán del Ejército comunicó al presidente municipal, Juan Agustín Chachí, que el día de hoy se harían prácticas de evacuación. Que toda la población sería transportada lejos, "para ensayar". Daba la casualidad de que ese día (hoy) se instalarían las mesas de la consulta zapatista. Finalmente, el anuncio militar quedó en rumor. Pero también dejó el temor. Los organizadores de la consulta en el pueblo de Santiago también supieron, por rumores, que podrían sufrir represalias. Por tal motivo, la urna fue ambulante; recorrió el pueblo, casa por casa, recabando los votos de quienes quisieran. Que fueron casi todos. Si de esas cosas (por ejemplo militarización de las comunidades) conocen bastante.

Los pueblos del volcán son de roca, lo que el suelo da. Viven un cierto talante apocalíptico. En los días pasados, cuando recibieron la visita de los delegados zapatistas, sus habitantes se identificaron con ellos, por motivos no tan fáciles de precisar. El Popo, como un espectro a través de la bruma, es tan grande que parece un pedazo del cielo. Sus vecinos, hijos amenazados, en estas tierras que antes fueron húmedas, votaron por los derechos de los pueblos y el fin de la guerra de exterminio, con los indios de Chiapas, pensando en México y en sí mismos.

Maneras de dar la cara.

Cerca del anochecer, los delegados tzeltales y tojolabales se despiden de Puebla cantando, "como regalo" a los que les aplauden, el himno zapatista, "para que se acuerden de nosotros".itosa Varios centenares de personas escuchan a una mujer pequeñita que resuena en tzeltal un mensaje:"No se vayan a desmoralizar. Hay que seguir así".

El grupo de rock Los Juglares rodea con sus guitarras eléctricas y la batería a los indígenas de Chiapas. Les dedica la canción En la selva. "Porque han dado la cara por nosotros", dice el vocalista. Según esto, al taparse la cara, los zapatistas la dan por otros. Valga la paradoja. Rubén había dicho: "Nos hemos sentido muy contentos. Nos quisiéramos quedar, pero sabemos que estamos haciendo un trabajo que nos mandaron nuestro pueblo, y nos vamos a regresar". Los zapatistas se manifiestan contentos aquí pero ya extrañan su tierra."Mi corazón se siente muy grande", dice un encapuchado a la multitud en el zócalo de Puebla. "Nos sentimos alegres. Somos hermanos para siempre". Otro de ellos también se pone cardiaco: "Nos vamos a regresar con un corazón más duro y más completo". Francisco advierte a la gente: "Ya no es tiempo de llorar". Mientras Regina, recordando tal vez que anteayer se sentó en un sillón sacado de la basura en una colonia de pepenadores que no tuvieron mejor asiento que ofrecerle, dice: "Ya vimos que aquí también están jodidos, no nada más nosotros".

Y la gente en la plaza da las gracias y dice adiós a los indígenas del sureste.