Palabras de Don Sergio Quintero Miranda,
campesino, poeta, viejito sabedor
del Municipio de Papalota, Estado de México
durante el acto de clausura el día de la Consulta.
- Acabamos de escuchar a los delegados, a nuestros delegados del Ejército Zapatista de Liberación Nacional. Creemos que sus palabras son tan pequeñas como la semilla de la mostaza y quizás sea así de pequeñas pero al germinar han crecido y han cubierto con sus ramas el cielo de México. Porque es una generación que siente la mirada de los ojos de un Zapata que lleva su sangre resuelta a echarla a rodar por la patria cuando las leyes ya no alcancen cubrir sus anhelos en vista al cambio que los hombres quieran darle a su conveniencia. Porque un recuerdo y el ejemplo son semilla que fructifica en los hombres que un día supieron que la lucha es permanente.
¿Quién va a responder cuando pasemos lista de presentes de los héroes del pueblo, de las muertes a mansalva, de los masacrados ahí en Tlatelolco, de los que en el 10 de Junio murieron estudiantes pisoteados? Es hora del rescate. Llamaremos a filas a la sangre que dejaron pendiente el polvo los orados de Villa. Convocaremos al viento que llevo los machetes allá entre los maizales que se fue hasta Chiapas jinete en el caballo de Zapata.
Que venga a pasar lista de presente las astillas sangrantes de su pecho, que venga Belisario Dominguez con su voz de campanario, apóstol fiel de la justicia y que venga Ricardo Flores Magón con sus cárceles como bayonetas prendidas ha su puerto. Esto es mi grito de batalla, esto es mi grito de protesta, y lo seguiré gritando en la ciudad, en el campo, en los cercos, hasta que un unánime grito solidario, multitud de muchedumbre que lo grite haga tumbar la calma y la existencia insultante de esta desgracia de México que se llama gobierno. ¿O es qué el señor de México mandará fusilar los gritos de protesta y a dispersar el eco con los fusiles horrendos y uniformados verdugos?
Madre revolución, nosotros los arraigados hijos del temor y de la duda iremos a rescatarte, iremos a la carga cargando nuestras lagrimas de coraje y no de dolor, un desfile de ciudadanos este 21 de marzo con sus boletas en la mano y las escuelas pisando pizarras libertarias iremos a rescatarte, Madre revolución. -