LA HORA DE LOS PEQUEÑOS III.
Tercera Parte: LOS OTROS INDOCUMENTADOS.
Para las y los "cafés" en Estados Unidos.
"somos los emigrantes/ los pálidos anónimos
con la impía y carnal centuria a cuestas
donde amontonaremos el legado
de las preguntas y las perplejidades"
Cuenta Durito que, cruzada la línea fronteriza, una oleada de terror te golpea y persigue. No es sólo amenaza de la "migra" y los "kukuxklanes". Es también el racismo que llena todos y cada uno de los rincones de la realidad del país de las barras y las turbias estrellas. En las plantaciones, en la calle, en los comercios, en la escuela, en los centros culturales, en la televisión y las publicaciones, hasta en los baños, todo te persigue para que reniegues de tu color, que es la mejor forma de renegar de cultura, tierra, historia, es decir, rendir la dignidad que, siendo otros, anda en el color café de los latinos en Norteamérica.
"Esos brownies", dicen los que esconden detrás de la tipificación de seres humanos de acuerdo al color de su piel, el crimen de un sistema que tipifica de acuerdo a la capacidad de compra, siempre directamente proporcional al precio de venta (mientras más te vendas, más podrás comprar). Si "los cafecitos" sobreviven a la campaña de blanqueadores y detergentes del Poder en la Unión Americana, ha sido porque la comunidad latina "café" (no sólo mexicana, pero también mexicana, y portorriqueña, y salvadoreña, y hondureña, y nicaragüense, y guatemalteca, y panameña, y cubana, y dominicana, por mencionar algunas de las tonalidades en las que el color café latinoamericano pinta Norteamérica) ha sabido construir una red de resistencia sin nombre y sin organización hegemónica o producto que la patrocine. Sin dejar de ser "los otros" en una nación blanca, los latinos levantan una de las historias más heroicas y desconocidas de este agonizante siglo XX: la de su color dolido y trabajado hasta hacerlo esperanza. Esperanza en que el café sea un color más en el arco iris de las razas del mundo, y ya no sea más el color de la humillación, el desprecio y el olvido.
Y no sólo lo "café" padece y es perseguido. Cuenta Durito que, a su condición de mexicano, hay que agregar el color negro de su caparazón. Era así "café y negro" este valiente escarabajo, y fue perseguido por partida doble. Y por partida doble ayudado y apoyado, pues lo mejor de la comunidad latina y negra de Estados Unidos lo protegió. Pudo así recorrer las principales ciudades norteamericanas, que así llaman también a esas pesadillas urbanas. No caminó la ruta del turismo, el glamour y las marquesinas. Anduvo Durito los caminos de abajo, donde negros y latinos construyen las resistencias que les permiten ser sin dejar de ser otros. Pero, Durito dice, eso es historia para otras páginas.
Ahora Durito "Black Shield" o Durito "Escudo Negro" (si usted no está globalizado) se ha empeñado en que es importante que anuncie yo, con bombo y platillo, su nuevo libro, al que ha llamado "Cuentos de Vela en Vela". Ahora me ha entregado un cuento que, dice, escribió recordando esos días cuando anduvo de "wetback" o "mojado" en Estados Unidos.
"El Arriba y el Abajo es relativo...
relativo a la lucha que se haga por subvertirlo"
Carta 4C. (va incluida en el cuento).
"Había una vez un suelito que muy triste se estaba porque todos le pasaban encima y todo estaba arriba suyo. ¿Por qué te quejas?, le preguntaban los otros suelos, ¿qué otra cosa podría pasarle a un suelo? Y el suelito callaba que su sueño era volar ligero y enamorar aquella nubecita que, de tanto en tanto, se asomaba, y que no le hacía más caso. Más y más triste se puso el suelito, y tanto era su dolor que empezó a llorar. Y lloró y lloró y lloró y lloró...
"Y lloró y lloró y lloró. Tanto lloró el suelito que todo y todos se resbalaban si encima de él se estaban o caminaban. Y nadie ni nada tenía ya encima. Y, tanto lloró el suelito, que muy delgado y ligero se fue poniendo. Y, como ya no tenía nade ni nada encima, empezó a flotar el suelito y alto voló. Y se salió con la suya y cielo le llaman ahora. Y la nube en cuestión se hizo lluvia y ahora está en el suelo y le escribe cartas inútiles diciéndole "cielito lindo". Moraleja: No desprecies lo que tienes abajo porque el día menos pensado te puede caer en la cabeza. Y tan-tan."
Vale. Salud y creo que tardaremos en zarpar: Durito se ha empeñado en hacerle modificaciones e la lata de sardi..., perdón, a la fragata, para que parezca de "low raider".
El Sup Órale Ésssse.
P.D. DE WACHA BATO.- ¿Alguien puede ayudar? Durito se ha empeñado en que el menú de abordo incluya "chilli hot dogs" y "burritos". ¡A qué carnal ésssse!