LA HORA DE LOS PEQUEÑOS I.

Primera Parte: EL REGRESO DE...

Para don Emilio Krieger, que estuvo con los pequeños de siempre.

Para los niños de "El Molino" (del Frente Popular Francisco Villa)

Que perdieron sus casas en un incendio.

"En el buzón de tiempo hay alegrías
que nadie va a exigir/que nadie nunca
reclamarán/y acabarán marchitas
añorando el sabor de la intemperie
y sin embargo/del buzón de tiempo
saldrán de pronto cartas volanderas
dispuestas a afincarse en algún sueño
donde aguarden los sustos del azar."
Mario Benedetti

Llueve apenas una brisa húmeda y fría. Sin embargo, tanto y tan fuerte ha sido el golpeteo de la lluvia sobre la montaña en los días anteriores, que le ha dejado no pocas abolladuras y hay cicatrices que le arruinan toda la falda. Pero bueno, después de tormenta tanta, esta llovizna se agradece. Es tiempo de lluvia. Tiempo de los pequeños.

Un hombre bueno ha muerto. ¿Qué se dice cuando un hombre bueno ha muerto? Unos niños, que sin miedo ayer abrieron sus casas para recibir a mil ciento once sin rostros, han perdido su casa. ¿Qué se dice cuando un niño ha perdido su casa? Nada se dice, sólo se calla. Porque muchas veces los dolores son para callarse. Sin embargo, intentando un alivio, los pequeños de este lado del cerco tienden sus puentes como manos hasta donde falta el hombre bueno y hasta donde faltan puertas y ventanas para abrirse al otro olvidado y pequeño, al otro digno y rebelde. Para acompañar se tienden, para estar cerca, para no olvidar. Tal vez por eso, sin prisa, la sombra afila con ternura el primer dos de la cuarta epístola, buscando que arranque una sonrisa entre tanto dolor como allá se duele.

Allá abajo la vela reitera su vocación de faro para ese marinero en la montaña que, extraviado, navega las sombras de la madrugada. Si, vayamos, pero tenga usted cuidado con el lodo y esos charcos. ¿Va usted despacio? Bueno, me adelanto y desde allá adentro le voy avisando. Bien, aquí estoy. Sí. Está de nuevo la sombra sola. No... Un momento... Parece que hay alguien más, ¡Esa vela que no deja de agitarse! No, no alcanzo a ver quién más está, pero es evidente que hay alguien porque la sombra le habla. No, más bien le niega, porque no hace sino repetir "no, no y no". Deje y me voy a aquella esquina para ver mejor. Ya está. Mmhh. Creo que nuestra sombra predilecta ha enloquecido. ¡No no se ve nadie alrededor! Y él con su "no, no y no". En fin, era de esperarse, tanta lluvia y tanta madrugada acaban por enloquecer a cualquiera. ¿Qué? ¡Pero si ya le dije que no hay nadie! ¿Qué me acerque? ¿Y si me ve? Bueno sí, despacio y con discreción. No, le insisto, no hay nadie. ¡Un momento! ¡Espere! Sí, ya distingo algo ... ¡Ahí en un rincón! ¡Sí! ¡Qué alivio! No se ha vuelto loco, no. Lo que pasa es que era tan pequeño que no lo notaba... ¿Qué? ¿Qué con quién habla? Bueno, pues... verá usted.. ¿De veras quiere saberlo? Pues... pues... ¡Con un escarabajo!

¡DURITO!

Carta 4ª.

Sí, Durito ha regresado. Pero antes de explicarles mi "no" reiterado, debo contaros la historia completa.

Cuando la otra madrugada la lluvia formó un arroyo que se metió justo en medio de la champa, llegó Durito a bordo de una lata de sardinas que tenía un lapicero en medio y en él, un pañuelo o algo así que, después lo sabría, era una vela. En la parte más alta del palo mayor, perdón, del lapicero, ondeaba una bandera negra, con un cráneo feroz reposando sobre un par de tibias cruzadas. No era propiamente un barco, o sea la lata, fue a dar justo al pie de la mesa, y lo hizo con tal estrépito que Durito salió volando por los aires y fue a aterrizar justo en mi bota. Como pudo se recompuso Durito y exclamó:

Yo titubeo, un poco por las ganas de darle un abrazo a Durito pues ha regresado, otro poco por las ganas de darle una patada por lo de "nariz de zanahoria", y otro más por... por... ¿la fecha?...

Yo miro el reloj y digo: - 12 de octubre de 1999.

Yo trato de obviar tanto el insulto como la multitud de cargos conferidos, y digo:

Hasta ahora reparo en la figura de Durito. Un parche negro le adorna el ojo diestro, una pañoleta roja le cubre la cabeza, en uno de sus múltiples brazos un alambrito retorcido la hace de garfio, y en otro reluce la varita que hace tiempo era Excalibur, ahora no estoy seguro, pero debe ser una especie de espada, sable, o lo que sea que usen los piratas.

Además, amarrado a una de las varias patitas lleva un pedacito de rama como si fuera... como si fuera... ¡una pata de palo!.

Con cuidado le pregunto:- ¿Así que ahora te llamas...?

Durito ha dicho esto blandiendo espada y garfio al mismo tiempo. Parado ahora en la proa de su lata de sardi..., perdón, de su embarcación, empieza a declamar la "Canción del Pirata"...

Decía que, después de apreciar la grande inteligencia de los europeos para reconocer y admirar la grandeza que algunos seres poseemos, entré en este bar del barrio de Montmartre, cerca del "Sacré Coeur"...

Durito guarda silencio un momento, esperando a que yo lo interrumpa diciendo que eso está en el París francés, pero nada digo. Durito asiente con satisfacción y continúa:

Yo leo y vuelvo a leer. Volteo a ver a Durito y empiezo con el "no, no y no" que inicia este relato.

Para no aburrirlos demasiado, les diré que Durito pretendía que yo sacara una carta o comunicado, con la sociedad civil nacional e internacional como destinatarios, anunciándoles que Durito estaba ya de regreso.

Por supuesto que me negué, pues tenía yo que responder la carta que nos mandan quienes participan en la Comisión Civil Internacional de Observación por los Derechos Humanos (CCIDOPLDH) solicitando que les otorguemos la misma confianza que les dimos en 1998, que los recibamos y que les demos nuestra palabra, pues vendrán a una nueva visita en fecha próxima. Va pues:

EJÉRCITO ZAPATISTA DE LIBERACIÓN NACIONAL.

MÉXICO

Octubre de 1999

A la Comisión Civil Internacional de Observación por los Derechos Humanos:

Hermanos y Hermanas:

A nombre de los niños, mujeres, hombres y ancianos del Ejército Zapatista de Liberación Nacional y de las Comunidades Indígenas en Resistencia, les comunico que será un honor para nosotros que visiten estas tierras. Tienen nuestra confianza; serán tratados con el respeto que merecen como observadores internacionales y no tendrán, de nuestra parte, ningún impedimento para su labor humanitaria. Tendremos también mucho gusto en platicar con ustedes. Los esperamos.

Vale. Salud y os recuerdo que acá, además de la dignidad abunda el lodo.

De la Isla "No tiene Nombre", perdón. Desde las Montañas del Sureste Mexicano

Subcomandante Insurgente Marcos.

México, Fragata "Pon tus barbas a remojar", octubre de 1999.

Ojo: Siguen posdatas.

P.D. QUE DA SU MANO A TORCER.- Resulta que, desde mi reiterada negativa Durito me convenció ofreciéndome una parte del tesoro. Sí, hemos revisado los pergaminos y viene un mapa del tesoro. Por supuesto que falta que lo descifremos, pero la perspectiva de aventura es irresistible.

P.D. PARA LA SOCIEDAD CIVIL NACIONAL E INTERNACIONAL.-

"Señora:

Es para mí un gran honor comunicarle la super duper(así dice el texto de Durito) buena nueva, el regalo que hará el regocijo de chicos y grandes. ¡Que tiemblen los grandes centros financieros! ¡Que llegue el pánico a los palacios de los grandes y falsos señores! ¡Que festejen los de abajo! ¡Que renazcan las esperanzas todas, y preparen su salida las pesadillas más terribles! ¡Que las más bellas doncellas preparen sus mejores galas y suspiren las primaveras de sus vientres! ¡Que se descubran la cabeza los buenos hombres! ¡Que bailen alegres los infantes! ¡Ha regresado el mejor y más grande de los piratas (Tachado en el original), perdón, de los andantes caballeros que en el mundo han sido! ¡Don Durito de la Lacandona! (copyrights) (así dice el texto de Durito). ¡Albricias para la humanidad!. Nuestro más sincero pésame para el neoliberalismo. Está aquí, ha regresado el grande, que digo "grande", el gigante, el maravilloso, el superlativo, el hiper-mega-plus, el supercalifragilísticoespialidoso (así dice el texto de Durito), el único, el inigualable, él, ÉL ¡Don Durito de la Lacandona! ¡Sííííí! (así dice el texto de Durito)."

Fin del texto de Durito (del cual me deslindo totalmente).

Bueno pues. Ya regresó Durito. (Suspiro). No sé por qué me empezó a doler la cabeza.

Vale. Salud y ¿alguién tiene una aspirina?

El SupPirata (guapísimo con su parche en el ojo derecho) (albureros, abstenerse)