CONGRESO NACIONAL INDÍGENA
OCTAVA ASAMBLEA NACIONAL
18, 19 y 20 de noviembre de 2001
DECLARACIÓN FINAL
CONSIDERANDO QUE:
Desde hace 509 los pueblos nuestros, pueblos primeros, han construido,
frente a la conquista y la dominación del poderoso, su propio camino y que
la autonomía es el proyecto histórico de nuestros pueblos.
La autonomía, como expresión de nuestra antigua resistencia y libre
voluntad, significa hacer valer nuestras propias decisiones a partir de la
organización propia, con independencia de los poderes políticos, económicos
y culturales que nos oprimen.
El caminar de nuestros pueblos enfrenta hoy en día las políticas
neoliberales que impulsan los grandes centros del capital transnacional a
través del gobierno foxista, puesto que dichas políticas pretenden la
destrucción definitiva de nuestra autonomía, el desmantelamiento de
nuestras culturas, de nuestros saberes y el despojo descarnado de nuestras
tierras, territorios y recursos naturales, acrecentando la pobreza y la
migración de nuestras familias, así como la entrega de nuestras riquezas
naturales a las grandes empresas.
El proyecto histórico de nuestros pueblos se construye cotidianamente,
junto a las luchas que impulsa el pueblo de México para conquistar su
liberación y una sociedad más digna, con libertad, justicia y democracia.
La base de la autonomía de nuestros pueblos se encuentra en la defensa de
la tierra y el territorio, así como en el manejo soberano de los recursos
naturales que nace de la madre tierra y que se encuentran dentro de los
territorios que nos pertenecen o que utilizamos de una u otra forma.
Asimismo la propiedad comunal de dichos territorios, la organización
comunal, el trabajo colectivo o tequio, los sistemas de cargos, las fiestas
y tradiciones, la organización social y política, los sistemas normativos
propios y todas nuestras expresiones culturales, son los elementos
constitutivos de nuestros pueblos y de la autonomía que cotidianamente
ejercemos.
La costumbre de nuestros pueblos, su tradición y sus creencias, su cultura
y organización comunal milenarias en torno al cultivo del maíz y el trabajo
familiar y colectivo de la milpa, son la guía de nuestro largo caminar.
Nuestros pueblos y comunidades, en diverso grado y forma, han perdido parte
de esos elementos que los identifican y les permiten existir como pueblos
indígenas, tratando, hoy en día, de recuperar o consolidar dichos elementos
y reforzar la autonomía a través de la organización propia.
Asimismo nuestros pueblos y comunidades deben contrarrestar todos aquellos
factores que debilitan su unidad, su identidad y el ejercicio de su
autonomía, como es el caso de los partidos políticos y las diversas
expresiones religiosas que han provocado fuertes divisiones al seno de
nuestras comunidades y han debilitado nuestro tejido comunal, además de
incorporar elementos culturales y organizativos ajenos a la tradición de
nuestros pueblos.
Hoy en día las políticas neoliberales que impulsa el Gobierno Foxista, en
acuerdo con los grandes centros financieros mundiales, y que se expresan en
planes y programas como el llamado Plan Puebla-Panamá, pretenden la
privatización masiva de nuestros territorios, la desarticulación de la
propiedad comunal de nuestros pueblos y la apropiación, por parte de
grandes consorcios mundiales, de nuestras riquezas naturales y de nuestros
saberes ancestrales.
Al amparo de las modificaciones que en 1992 se hicieron al Artículo 27
Constitucional se impulsan dichos procesos privatizadores y se generan
cambios legislativos en dicha lógica, con el fin de promover la
privatización de nuestros recursos naturales.
Tanto la bioprospección de los recursos genéticos que se encuentran en
nuestros territorios, que para nosotros es simple y llana biopiratería,
como los programas de certificación en ejidos y comunidades, tienen un solo
fin: la destrucción de nuestra organización comunal y la apropiación
privada de nuestros recursos.
La reforma constitucional en materia indígena publicada el 14 de agosto del
2001 de abril de este año no solo niega el reconocimiento de los derechos
colectivos de nuestros pueblos que se recogen en los Acuerdos de San
Andrés, sino que adicionalmente reduce derechos ya ganados por nuestros
pueblos y contradice el contenido del Convenio 169 de la Organización
Internacional del Trabajo. Sin duda alguna, dicha reforma se enmarca dentro
de las políticas neoliberales que desde el poder son impulsadas. Pero
adicionalmente exhibe una política de Estado que tiene como fin la
destrucción etnocida de nuestros pueblos y descubre la actitud mentirosa
del Presidente Fox, a quién desconocemos como representante de los
intereses de la nación por no representar sino al pequeño grupo de
empresarios y capitalistas financieros transnacionales que hoy se han
apropiado del país.
Ante la reforma citada nuestras comunidades impulsaron y siguen impulsando
acciones tendientes a descubrir su ilegitimidad e ilegalidad. Las
comunidades nuestras han combinado la publicación de manifiestos y
pronunciamientos, con la toma de congresos locales; la realización de foros
y asambleas regionales, con el ejercicio de acciones legales y demandas de
inconstitucionalidad. También nuestros pueblos han profundizado en el
ejercicio de su autonomía a través de declaratorias suscritas por
comunidades, o por medio de acciones directas para el ejercicio de sus
derechos históricos.
La decisión de nuestros pueblos y comunidades es firme: sin reconocimiento
o con reconocimiento legal seguirán impulsando el ejercicio de su autonomía
y de sus derechos.
No esperaremos a que el Estado Mexicano haga el reconocimiento de nuestra
existencia y de nuestros derechos, el reconocimiento de la sociedad civil
lo tenemos ganado, caminaremos nuestro propio camino como siempre lo hemos
hecho.
Con el fin de impulsar su proyecto neoliberal y frenar la digna lucha de
nuestros pueblos, el sistema utiliza al Instituto Nacional Indigenista como
instrumento de control, a través de la ejecución de programas
asistencialistas que, adicionalmente, dividen a nuestras comunidades, y de
la coptación directa de dirigentes indígenas que son incorporados a puestos
directivos dentro de dicha dependencia. Asimismo promueve la construcción
de organizaciones indígenas de corte oficialista que tienen como fin
debilitar al CNI y la influencia del EZLN en el movimiento indígena nacional.
El sistema también ejerce el terror de estado en contra de las
organizaciones que no se doblegan y, mediante la violación sistemática de
los derechos humanos, la utilización del ejército y de grupos
paramilitares, así como el asesinato y el acoso, pretende frenar la lucha
de nuestras comunidades.
En el plano internacional los grandes centros de poder neoliberal,
impulsan, bajo el pretexto de la guerra contra el terrorismo, una política
de auténtico terror que está provocando el exterminio de pueblos enteros en
Asia Central y que amenaza con extenderse en contra de los movimientos de
liberación nacional y de reivindicación étnica que en todo el mundo atentan
contra la salvaje globalización neoliberal que hoy en día unos cuantos
imponen a millones.
Las 86 comunidades y organizaciones, provenientes de 15 estados de la
República, correspondientes a 30 pueblos indígenas del país, convocadas y
reunidas en esta Octava Asamblea Nacional del Congreso Nacional Indígena
hacemos la siguiente:
DECLARACIÓN
ˇ Rechazamos rotundamente la Reforma Constitucional del 28 de abril pasado.
Ratificamos en cambio todos aquellos documentos (como el Manifiesto del
Primero de Mayo y el Llamamiento al Pueblo de México) a través de los
cuales el CNI ha expresado su rechazo a la Ley aprobada.
ˇ Exigimos el cumplimiento cabal de los Acuerdos de San Andrés, mediante su
incorporación a la Constitución General de la República, según la
traducción jurídica que representa la Ley COCOPA.
ˇ No aceptamos sino el cumplimiento de los Acuerdos de San Andrés,
rechazando las posiciones que han expresado diversos sectores de la
sociedad y del gobierno con relación a que es el momento de buscar un
cumplimiento parcial de los Acuerdos de San Andrés, o la revisión de los
mismos, ya sea en la forma o en el fondo, o mediante la reforma de la
reforma constitucional del 28 de abril.
ˇ EN APEGO A LAS ACCIONES DE AUTONOMÍA QUE NUESTROS PUEBLOS HAN IMPULSADO Y
SIGUEN IMPULSANDO, ASÍ COMO A LAS DECLARATORIAS DE AUTONOMÍA EMITIDAS POR
EL PUEBLO PURHÉPECHA, EL PUEBLO NAHUA DE MICHOACÁN Y LAS COMUNIDADES
INDÍGENAS DEL ANAHUAC, ELEVAMOS LOS ACUERDOS DE SAN ANDRÉS A LEY PROPIA DE
LOS PUEBLOS INDÍGENAS DEL PAÍS, RECHAZANDO LA APLICACIÓN, EN NUESTRAS
COMUNIDADES, DE LA REFORMA CONSTITUCIONAL DEL PASADO 28 DE ABRIL.
ˇ RECHAZAMOS LA ELABORACIÓN DE LEYES FEDERALES O LOCALES EN MATERIA
INDÍGENA EN TANTO NO SE INCORPOREN LOS ACUERDOS DE SAN ANDRÉS A LA
CONSTITUCIÓN.
ˇ Haremos efectivos los Acuerdos de San Andrés mediante el ejercicio
cotidiano de la autonomía indígena, la construcción de autonomías
comunales, municipales, regionales y la reconstitución integral de nuestros
pueblos. Impulsaremos la elaboración de estatutos comunales como
instrumentos legales básicos para el reconocimiento del ejercicio de
nuestra autonomía.
ˇ Impulsaremos talleres y foros comunitarios y regionales sobre los
derechos indígenas y los Acuerdos de San Andrés, así como para la
recuperación de las lenguas indígenas, para la transmisión de saberes y
experiencias locales, así como para profundizar en cada uno de los aspectos
que comprenden un modelo de desarrollo propio. Fortaleceremos la
organización de las diferentes regiones en donde existen pueblos,
comunidades y organizaciones indígenas para construir un espacio nacional
que sea una expresión más cercana del sentir de las comunidades y pueblos.
ˇ Generaremos proyectos de autodesarrollo acordes a la cosmovisión de
nuestros pueblos, que protejan las tierras y territorios de nuestras
comunidades y que promuevan la participación de la mujer y la protección
efectiva de sus derechos.
ˇ Profundizaremos en la autonomía territorial de nuestras comunidades,
expresada fundamentalmente en el manejo soberano, por parte de éstas, de
los recursos naturales que les pertenecen o que utilizan para su
reproducción material y espiritual.
ˇ Promoveremos proyectos productivos desde nuestras regiones que se
encaminen a disminuir la migración y tiendan al control de todos los
aspectos del proceso productivo, poniendo énfasis en la comercialización de
nuestros productos sin intermediarios y a través de redes de consumo propias.
ˇ Como Congreso Nacional Indígena, denunciamos y repudiamos la violación
sistemática de los derechos humanos, el artero asesinato de la hermana
Digna Ochoa y de otros hermanos y hermanas que luchan dentro del movimiento
indígena o a su lado, así como las actuales políticas del Instituto
Nacional Indigenista. En la misma lógica rechazamos también la propuesta de
reforma fiscal foxista y exigimos políticas sociales más justas y
equitativas.
ˇ Rechazamos también la cruzada terrorista del gobierno estadounidense en
contra de la humanidad.
ˇ Exigimos la liberación de todos los presos políticos indígenas y no
indígenas que luchan por la construcción de una sociedad más justa y libre.
Específicamente demandamos la liberación de los hermanos zapatistas presos
y de los dos pescadores purhépechas. Asimismo exigimos la desmilitarización
de Chiapas y de todas las regiones indígenas del país.
ˇ Denunciamos la contaminación de nuestras variedades de maíz con
materiales transgénicos en todos los casos, no solo en donde han sido
documentados como en Puebla, Guanajuato y la Sierra Juárez, Oaxaca.
Exigimos al gobierno mexicano el cese inmediato de la introducción de
granos contaminados al país y que se realice un estudio que localize las
regiones exista este tipo de contaminación biológica de nuestros recursos
alimentarios, incluyendo maíz, frijol y jitomate, entre otros. Apoyamos
decididamente las exigencias de las autoridades comunales de la Sierra
Juárez en su rechazo a la contaminación del maíz en su región.
ˇ Impulsaremos una red de comunicación y de diálogo de todas las
comunidades y organizaciones que integran el Congreso Nacional Indígena
para consolidar su poder de convocatoria, con el fin de incorporar a todos
los pueblos indígenas del país e impulsar una adecuada articulación con
otras organizaciones de la sociedad civil.
ˇ El modelo de desarrollo propio que promovemos, como encarnación de
nuestro proyecto histórico de autonomía, debe considerar como principios el
ejercicio de la autonomía comunal y municipal, la consolidación de los
sistemas normativos propios, el fortalecimiento de nuestra organización
tradicional, el reconocimiento de las autoridades internas, la defensa
irrestricta de la tierra y el territorio, la igualdad de la mujer y el
hombre, así como el resurgimiento o fortalecimiento de la espiritualidad de
nuestros pueblos, de su cosmovisión y de sus formas de entender la vida en
forma integral y en relación con la madre tierra y todo lo que existe. En
ese sentido, denunciamos y repudiamos el proyecto de construcción de la
nueva terminal aérea en tierras ejidales de Texcoco, Atenco y Chimalhuacán,
y nos sumamos a la justa lucha de los pueblos originarios de aquella región.
ˇ Finalmente, nuestro modelo de desarrollo propio deberá ir a la raíz misma
de la existencia de nuestros pueblos y fomentar el cultivo del maíz y la
cultura que ancestralmente hemos construido en torno a dicho cultivo.
Asimismo deberá oponerse a la introducción de organismos genéticamente
modificados que atentan contra la seguridad alimentaria de la nación y
pueden provocar la dependencia de nuestros pueblos en la adquisición del maíz.
Llamamos a todos los pueblos, comunidades y organizaciones indígenas del
país a no detener la lucha por el reconocimiento pleno de nuestros
derechos, a seguir construyendo el camino propio y tejer las alianzas
necesarias desde el nivel más local, pasando por el nivel regional hasta el
nacional para consolidar un movimiento opositor, crítico y consecuente que
nos permita defender nuestros territorios, nuestra cultura, nuestros
recursos, nuestras formas de organización, nuestros gobiernos propios y
nuestra visión del mundo. No podemos seguir sólo denunciando las
violaciones a nuestros derechos colectivos. Debemos generar alternativas
que nos permitan retomar nuestro camino y nuestro futuro.
México, Distrito Federal, a 20 de noviembre del año 2001.
ATENTAMENTE
POR LA RECONSTITUCIÓN INTEGRAL DE NUESTROS PUEBLOS
NUNCA MÁS UN MÉXICO SIN NOSOTROS
CONGRESO NACIONAL INDÍGENA