
17 AÑOS DEL CIEN
El mes de abril cumple el Centro de Información y Estudios Nacionales, A.C. (CIEN) 17 años de vida. Su existencia ha estado ligada a algunos dramáticos acontecimientos de la historia reciente de México. Como espectador, al CIEN le ha tocado ver la creciente vorágine de los tiempos modernos y tanto maravillarse por las nuevas tecnologías como ensombrecerse por el desmoronamiento de las posibilidades nacionales. Como actor, no ha estado exento de la tentación de encontrar explicaciones a esos tropiezos y por el contrario, ha intentado ofrecer elementos de análisis, muchos de los cuales fueron publicados sobre todo en la década anterior.
Ha vivido en carne propia el deterioro del país y se ha enfrentado así también a su crisis, aunque a la vez a la enseñanza dejada por la misma. Y enfrentando sus retos, ha pasado circunstancias complicadas enmedio de las difíciles condiciones de un ámbito que no permite el crecimiento fácil de nuevas empresas.
Durante una primera década (de 1980 a 1992) la labor sistemática del CIEN dejó una importante herencia de más de 250 publicaciones en forma de boletines mensuales, análisis, estudios sectoriales y regionales, referencias y anuarios económicos; su esfuerzo diario se convirtió en escuela que ofreció rigurosa formación a decenas de mexicanos que luego nutrieron las filas del periodismo económico, el análisis financiero, la obra académica y la administración en distintas instituciones y empresas del país.
Sus complicaciones internas por fortuna, luego de hacerse patentes en el curso de su desarrollo ahora van pasando, apoyado por quienes tuvieron fe en que el esfuerzo hecho antes bien valía la pena de ser rescatado. Y aquí está ahora, iniciando una publicación más en una nueva época que da confianza para seguir adelante al saber que avanza, a partir de mínimas condiciones para remontar algunos de sus más graves obstáculos.
Ya desde su primera publicación hecha en abril de 1980 (Boletín Mensual Nº 1), hablaba el CIEN de los problemas de la economía nacional, en los siguientes términos:
Las previsiones sobre el curso de la economía mexicana para el presente año siguen siendo muy optimistas, en parte porque la situación ha mejorado y en parte porque, a la manera keynesiana, más que repararse en los obstáculos a vencer se piensa en que si el ingreso, la inversión y otros indicadores globales crecen a ritmos satisfactorios, las cosas marcharán bien. Lo que no deja de ser una esquematización excesiva...
Casi dos décadas después, pareciera ser ese uno de los talones de Aquiles de los mexicanos, quienes paradójicamente no hemos sabido valorar todavía en sus justos términos la vida nacional. Cuando más, nos culpamos los unos a los otros, pero al final sin ofrecer explicaciones de mayor fondo que permitan tomar un camino diferente y con mejores posibilidades.
Ahora entramos a una nueva etapa del país en la cual apostamos tal vez como en otras ocasiones demasiado, a un año electoral, en espera de iniciar un próximo siglo habiendo ya logrado el traído y llevado tránsito a la democracia. Pero, como se advierte en las notas de este primer número de nuestros Cuadernos del CIEN, tanto la democracia como en particular la vida electoral tienen un trasfondo mucho más complejo del que se advierte en la superficie, que es necesario entender con mayor rigor.
La problemática internacional, el trasfondo económico, los avances reales de la sociedad junto a los retos del momento son otros tantos aspectos imprescindibles de tomar en cuenta, al intentar un balance de las verdaderas posibilidades de México, como del conjunto de las naciones del mundo. Nuestro propósito al respecto no es otro sino el de siempre: aportar un modesto grano de arena al mejor entendimiento de la vida nacional, ahora en aquel cambiante y dinámico entorno mundial que nos envuelve y que plantea a los mexicanos desafíos, aunque también oportunidades.
Atentamente,
Febrero de 1997,
El Consejo Directivo del CIEN
Durante décadas mucho de lo que pasa en México se ha vinculado a los sexenios bajo el llamado presidencialismo, que funge como centro de la vida nacional. Pero a partir de la década anterior en que el ambiente político sufre un verdadero marasmo y en el que como algunos destacan ese presidencialismo llega al principio de su fin, no solamente cada seis años sino la vida electoral toda en permanente desarrollo, se ha convertido en lupa milimétrica para seguir el curso del país. Desde 1988 se observa una incipiente transición a la democracia, con participación de sectores diversos de la sociedad. Lo que antes eran tendencias en la formación de un movimiento popular luego son manifestaciones que al amparo de conceptos como sociedad civil se expresan en organizaciones de todo tipo, o movimientos ciudadanos algunos de los cuales dan su apoyo a una segunda candidatura de la oposición en 1994, mientras otros se convierten en conciencia observadora de los procesos.
En el panorama internacional las cosas cambian dejando la impresión de que el mundo da un giro importante y se encuentra en las puertas de la bonanza, derrotados ya los obstáculos a la democracia. Pero como se advierte con posterioridad el mundo no cambia aún; por lo menos no suficientemente para hacer ver nuevas realidades, como no sean oportunidades para las cuales no estamos preparados. Enredados en una relativa fragilidad de las instituciones, nuestro país por ejemplo avanza en ese entorno de tropiezo en tropiezo mermando prometedoras perspectivas, enfrentando insólitos hechos, crecientes conflictos y naufragando casi. De ello se culpa a la mala suerte, a la corrupción, a la ineficiencia, al apresuramiento en nuestras intenciones por salir adelante, o incluso más específicamente a una política económica y a un gobierno en particular.
Pero la corrupción, la ineficiencia, las dificultades económicas y aun la crisis actual no son sino expresiones nuevas de tendencias y graves problemas de larga data en México, en América Latina y en el mundo, que se manifiestan en el contexto de una nueva fase de expansión tecnológica, financiera y comercial de las fuerzas del mercado, y un movimiento internacional de capitales sin precedente que afecta a todos, desde las pequeñas y grandes empresas hasta los trabajadores organizados y no, desde los gobiernos hasta los más radicales opositores a ellos.
¿Porqué razones?
Difícil pregunta y más difícil respuesta para la cual desde luego el CIEN no pretende sino hacer a través de este balance un pequeño aporte más, que junto a otros ya presentes y muchos más por darse puedan acortar el camino para un mejor entendimiento de nuestras actuales circunstancias políticas y aun electorales, pues el panorama internacional y específicamente Latinoamericano, la situación general de la economía y particular de un sector como el de las telecomunicaciones cuyo dinamismo contrasta con los actuales obstáculos nacionales, tanto como los retos que -como aquel vigente en la capital del país- tenemos en estos tiempos los mexicanos, conforman el complejo panorama de lo que ha sido denominado 97 Año Electoral.
2. La economía: de la estabilidad a la incertidumbre
3. El nuevo mercado de las telecomunicaciones