Dia de la Tierra

 

 

 

El 22 de abril de cada año miles de personas de Tlaxcala nos unimos a los festejos mundiales por el Día De La Tierra, celebración en la que participan millones de individuos en todo el mundo.

 

 

 

Hace un año, con el impulso del Centro de Educación Ambiental y Acción Ecológica (Ceduam), 11 comunidades del estado y una de Hidalgo - cerca de seis mil personas - participamos en las diversas actividades para conmemorar a la Madre Tierra.

 

 

 

Con esta iniciativa buscamos propiciar la conciencia y la acción en beneficio de nuestro ambiente. es una celebración simbóica - pero expresada en hechos, por pequeños que sean -, para manifestarle nuestra gratitud a la Tierra por los dones que nos prodiga: agua, aire, alimentos, flores, árboles, montañas, el canto de las aves...la vida misma.

 

 

 

Son muchas las formas en que nos podemos unir al festejo, de forma colectiva o a título personal. Algunos limpiando calles, edificios y espacios públicos, riveras de ríos, playas y caminos. Otros plantando árboles, organizando ceremonias o eventos culturales dedicados a la Tierra.

 

 

 

En las iglesias se puede dedicar un espacio an las misas del domingo a reflexionar con respecto a la relación hombre-naturaleza. Igualmente es deseable que se motive a los feligreses a llevar a cabo campañas de aseo en los alrededores de la parroquia o en sitios públicos de la comunidad.

 

 

 

Es un acto en el que, con el fin de "sanar a la Tierra", unen sus energías personas de todas las razas, lenguas, costumbres y preferencias políticas y religiosas sin discriminación de ningun tipo, pues se busca un fin noble y común: mejorar nuestro entorno. Porque si bien nos separan divisiones geográficas, políticas, sociales y de otra índole, a todos nos une el hecho de ser habitantes de esta Tierra, nuestra Tierra, la casa de todos, en la que compartimos el mismo aire.

 

 

 

Acto de Trascendencia Mundial

 

 

El Día de la Tierra se llevó a cabo por vez primera en Estados Unidos en 1970; colaboraron 22 millones de personas. Años después la celebración cobró transcendencia mundial. Para 1990 participaron 134 países: la demostración organizada de amor a la Tierra jamás vista en la historia. De esa forma se demostró que con la acción colectiva es posible mejorar el ambiente y la vida de los habitantes.

 

 

 

En esa ocasión se realizaron toda clase de actividades de limpieza, se plantaron millones de árboles, se organizaron actos culturales con música, teatro, poesía y exposiciones plásticas; se enviaron infinidad de cartas a los gobernantes de todo el mundo para solicitar medidas de protección al medio ambiente, mientras que las más diversas regiones religiones hicieron ceremonias de "sanación" por la Tierra.

 

 

 

En México la manifestación masiva más sobresaliente fue la limpieza de desperdicios de una buena área del bosque y carretera del cerro del Ajusco, actividad en la que intervinieron cerca de cinco mil personas. Además, se hicieron festejos culturales y, a título individual, miles de personas plantaron flores de ornato, arreglaron sus jardines, se visitieron de verde o portaron un moño del mismo color.

 

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