Soy esa mujer comprometida
Vulnerable.
Escarnecida.
Sou tú.
Soy ella.
Soy aquella.
Soy la que fui
la que eres
...soy yo,
caminando por las calles de la vida
soy la historia, aún no escrita,
de toda mujer que resucita.
Besos, caricias, encuentros
mujeres a flor de piel.
Cuerpos desnudos
almas vestidas de amor
listas para danzar
en la fiesta de la unión.
Lucha, discurso, revuelta
intensidad que nos confronta
crecemos con energía, vitalidad y miedos.
Máscaras que caen al suelo
rodando a los pies del imperio.
Música
Alegría
Poesía
erotismo por siglos retenido
despertando hoy, para sentirnos,
bugas, lesbianas, dudosas
rompiendo cadenas
bailando al ritmo de la vida.
Brujas, magas, curanderas
entregándonos con fuerza
destruyendo esquemas.
Amigas nuevas y viejas conocidas
parejas
novias
compañeras
unidas al fin en el espacio.
Lágrimas
risas
promesas
deseo cumplidos y anhelos
volando por el tiempo
desencuentros que se quedan en el camino,
recuerdos del futuro que presiento.
Piel, deseo intenso
soledad remarcada por la risa
ojos lánguidos
manos entrelazadas
amantes impacientes
música estridente
humo
humo
humo envolvente
piel, deseo intenso
persistente
soledad vieja compañera
ojos tristes
manos vacías
amantes convenientes
música viviente
humo
humo
humo inconsciente
piel, deseo intenso
ojos impacientes
manos lánguidas
amantes solitarios
música entrelazada con
humo
humo
humo insignificante
piel
piel
piel, deseo inerte...
A Rosamaría
Este orgasmo,
tan celosamente
guardado
para tí,
hoy,
amorosa,
lo entregué a mi mano.
A Rosamaría
Tu lengua,
pececillo inquieto en mi rostro.
Tu boca,
ostra que juega con mis labios.
Tu piel,
arena ardiente sobre mi cuerpo todo.
Tu voz,
canto de sirena que me llama y espera.
Mi piel y mi alma responden
pero tú, sirena mía,
te esfumas con el sol
al bajar la marea.
A Lillian
Los caminos se han forjado
con cada paso se marca
nuestra historia.
El miedo nos paraliza
dejamos ir al amor
que tanto ansiamos.
Pasamos de frente
temiendo andar la misma ruta
recordando las espinas
el sabor agrio.
El amor insiste...
Podemos hacer nuevos caminos
andar por ellos de la mano
forjar un mundo nuevo,
donde tú, seas tú
y, yo,
sea yo,
uniéndonos al final
en un camino nuestro.
Una ola rompe violenta
en la playa de nuestros cuerpos
nos inunda un rugido de mar
contra las rocas.
Al retirarse,
lenta,
nos deja una brisa erótica
que nos envuelve
uniéndonos
para siempre
en un beso.
Poco a poco
desprendo la carne
voy dejando pedazos
de piel en el camino,
como suave brisa
brota un suspiro,
se hace grito
se aligera el peso,
surge del interno
extraña levedad desconocida
se entrelaza el miedo
el desconcierto,
recojo apresurada los pedazos,
trato en vano
remendarlos con recuerdos,
no hay regreso.
A Mi Madre
Cuéntame tu historia, Lea
que,
a través de tí
conoceré la de ella.
Rompe el silencio, Lea
guardado por tantos años
dentro de su cuerpo inerte
que no recuerda el pasado.
Cuéntame tu historia,
de esas noches sin descanso,
de hombres desconocidos,
de la lucha de tu alma
entre tu verdad
y la de ellos.
Rompe el silencio, Lea
de las compañeras de establo;
sirve de voz
a ese silencio explotado.
Cuéntame tu historia, Lea
de las noches sin trabajo
en que añorabas la cama
y los brazos de tu amada.
Rompe el silencio,
para que yo comprenda
que su prostitución
era mi supervivencia.
Cuéntame tu historia, Lea
que,
a través de tí -
podré perdonarla a ella.
Estas lágrimas
no tienen nada que ver
con los tres mil kilómetros
que viajé para verte,
ni con la bola de boliche
de quince libras que arrastré
porque tú me lo pediste,
ni con las chanclas de piel de tiburón
que iba a regalarte.
Tampoco con los dólares
que tanto me costó ganarme,
mucho menos con las cuatro horas
de tren tan desgastantes.
Nada que ver con que no quisieras verme.
Lloro, hijo mío,
porque sé que sientes
y no puedo consolarte,
porque seguiré siendo lesbiana
a pesar de contrariarte.
Lloro, hijo mío,
porque no me sé culpable
y porque tú decidiste
separarme de tu vida
sin tener el valor de confrontarme.
Lloro, hijo mío,
porque hoy,
por tanto amarte,
para no llorar más,
no tuve mas remedio que
Enterrarte
A Lillian
Tu mirada se ausenta
vuelas a otro mundo
momentos de silencio que comparto.
Te acercas a mí
siento tu aliento
rozas mi piel
me llenas de tu esencia,
te acercas,
te ausentas.
Me hablan tus silencios
tus palabras me aquietan.
Te acercas,
te ausentas.
Vuelas en la música al recuerdo.
Regresas,
me rozas,
me besas,
me colmas de tu esencia.
Quiero llenarme de tí
tus ojos, de tu calma.
El tiempo pasa
sigo sentada en tu cama
Quiero llenarme de tí
de tu cuerpo, de tu alma
el tiempo pasa
sigo sentada en tu cama.
Quiero llenarme de tí
de tus manos, de tu aroma,
de tu luna, de tu casa
Pero
el tiempo pasa
debo abandonar tu cama,
convertirme
para siempre
en tu nada.
Brotaron las primeras lágrimas
con tu nombre.
Fluyeron hasta formar el río
que hoy navego
hacia el olvido.
Hilvano las horas derramadas
con el hilo endeble del recuerdo,
Sólo queda un collar
de incontables soledades
Cielo y tierra
no se unen jamás,
sólo dan esa imagen.
El relieve de los árboles
rompe la rutina
de la unión imaginaria.
Sombras en la noche,
que apenas se perciben
pero están presentes,
acechando un momento preciso.
Retiro el velo que cubre mis ojos
me deslumbro.
Hermosa mujer de piedra
hecha de golpes milenarios
madre de nuestro pueblo de bronce.
Los caminos torcidos
de la historia
se reflejan en tu cara;
En cada arruga
de tu estoica piel de obsidiana
la opresión de tus hijos
cinceló canales de rabia.
Imagen suavizada
sólo por algún reflejo de luna
entre tus trenzas de onix.
El peso del patriarca
te hace doblar la cabeza,
mientras el tronco
de tu cuerpo fertil
se mantiene erguido,
pariendo a nuestra raza.
Presentación
Portada